Anthony es el sobrino de Wílmer y el hijo de Harold, ambos exjugadores que le dieron dolores de cabeza a los morados. Él le anotó a Saprissa al 93 y le arrebató la punta de la cuadrangular

Por: Esteban Valverde 10 diciembre, 2017
Porfirio López consuela a Anthony López, quien lloró de alegría al anotar el gol de la victoria generaleña ante Saprissa. Foto: Rafael Murillo
Porfirio López consuela a Anthony López, quien lloró de alegría al anotar el gol de la victoria generaleña ante Saprissa. Foto: Rafael Murillo

Anthony López nació el 19 de enero de 1996, su padre es Harold López y su tío Wílmer López, el primero reconocido y escurridizo volante de finales de la década de los 90 y los 2000; el segundo mundialista de Corea y Japón 2002, ídolo de Alajuelense y para muchos el mejor creativo de la historia de Costa Rica.

Aunque Anthony no tiene la experiencia y lides de su padre y tío, ya en su hoja de vida como jugador cuenta con un logro importante: ser el encargado de tener hoy a Pérez Zeledón comandando la cuadrangular final, a dos fechas de que termine.

El pequeño de los López anotó en el 93′ la hermosa diana con que los Guerreros del Sur vencieron 3 a 2 a Saprissa.

El número ’11′ del Pérez fue el encargado de hacer que Carlos Watson golpeara fuertemente el césped del Estadio Municipal de Pérez Zeledón, también él hizo que Daniel Colindres sentado en el banquillo se cubriera la cara con un peto y provocó la irá de David Ramírez, quien al terminar el juego corrió a exigirle al central, Adrián Elizondo, que diera más tiempo de reposición.

Como cuando su tío con los pases filtrados y regates en corto hacía sufrir a los tibaseños, este domingo Anthony los arrodilló al poner un zurdazo al ángulo derecho de Aarón Cruz y anotar un gol...En realidad un golazo.

El juvenil de apenas 21 años corrió, gritó y lloró. La historia de su vida no es sencilla y a los 18 años ya sumaba dos operaciones una por ligamentos y otra por menisco: su rodilla izquierda lo ha hecho derramar lágrimas por sufrimiento, las que bajaron por su cara después de marcar eran de alegría.

Anthony llegó tarde al partido, específicamente en el minuto 86. No obstante Saprissa y Pérez se jugaron una final, los dos eran conscientes que el perdedor vería sus opciones de ganar la cuadrangular limitadas y en el campo lucharon por cada pelota con garra, como si fuera la última.

José Giacone llevó al campo de juego un planteamiento muy diferente al que hizo el miércoles anterior en el Ricardo Saprissa. La inclusión de Jeikell Venegas fue un golpe táctico y anímico para los de casa.

Keylor Soto y Jonathan Moya disputan una pelota en el duelo entre morados y generaleños. Foto: Rafael Murillo
Keylor Soto y Jonathan Moya disputan una pelota en el duelo entre morados y generaleños. Foto: Rafael Murillo

El volante no perdió un solo duelo uno contra uno, con su habilidad llevó por la calle de la amargura a Heiner Mora; otra víctima fue Jordan Smith.

Del bando contrario, la Sno arrugó y por el contrario intentó adueñarse del ritmo, las acciones y el fútbol. Así, en el minuto 4 ya iba ganando 0 a 1.

Henrique Moura aprovechó un rebote del arquero lesionado, Bryan Segura, y mandó la pelota al fondo de la red.

El golpe lejos de aminorar a los locales los envalentonó.

Venegas y Álvaro Sánchez comenzaron a dominar las bandas, centros caían con regularidad en búsqueda de la cabeza de Josué Mitshell y Lauro Cazal.

El justo premio cayó al 26′, cuando Sánchez cobró un tiro libre, Mitshell bajó la pelota con el pecho, se la acomodó a la derecha y fusiló a Cruz; el marcador se puso 1 a 1.

El ritmo goleador no continuó en la inicial, no obstante la presencia en ambos marcos sí. Las figuras de Segura y Cruz comenzaron a agarrar protagonismo.

En el complemento, el Monstruo volvió a golpear primero, en el 49′ Jonathan Moya marcó el 1 a 2. A Pérez los inicios de cada tiempo le costaron, sus faltas de concentración le pasaron factura.

Sin embargo, lejos de golpear a su contrincante, el tanto fue una inyección de ímpetu para los de Pérez.

Los dirigidos por José Giacone volvieron a atacar por las bandas y comenzaron a dominar la posesión de la pelota. Así con una asistencia de Pablo Azcurra desde la izquierda, Lauro Cazal puso el 2 a 2.

Lauro Cazal celebra el gol que significó el 2 a 2 para Pérez ante la S. Foto: Rafael Murillo
Lauro Cazal celebra el gol que significó el 2 a 2 para Pérez ante la S. Foto: Rafael Murillo

El duelo entró en un ida y vuelta más lento los últimos diez minutos, aún así, ninguno de los dos banquillos renunció al triunfo.

Watson hizo ingresar a David Ramírez y Jerry Bengtson, Giacone a Anthony Mata y López.

Saprissa pudo ganar con remates de Ramírez y Angulo que fueron controlados por Segura, Aarón Cruz también evitó el gol generaleño con una parada a Mata... Lo que el meta morada no tenía en planes es que lo vencería un trallazo imposible del que tenía el apellido con estrella: López.

Pérez está cerca de la final, mientras que Saprissa tendrá que ganarle al favorito Herediano el miércoles... Todo por culpa del hijo de Harold y el sobrino del Pato.