Fanny Tayver Marín. 18 febrero
José Andrés Salvatierra estuvo en la primera era de Hernán Torres con la Liga y el colombiano lo tiene en sus planes para este torneo. Fotografía: Prensa Alajuelense
José Andrés Salvatierra estuvo en la primera era de Hernán Torres con la Liga y el colombiano lo tiene en sus planes para este torneo. Fotografía: Prensa Alajuelense

La espera está muy cerca de acabarse para José Andrés Salvatierra. Se encuentra ansioso, pero esperanzado en que todo saldrá bien. Sabe que debe ir paso a paso, aunque a veces, tener que ser paciente desespera.

El lateral derecho de Liga Deportiva Alajuelense cumplió su primera semana de entrenamientos con todos sus compañeros y pronto estará en una convocatoria de Hernán Torres.

De todo el tiempo que ha esperado, ya no le falta nada más que ponerse a tono físicamente y superar la pesadilla, ese doble golpe que recibió el año pasado, al quedar fuera del Mundial Rusia 2018 por lesión y tener que purgar una sanción de ocho meses por un caso de dopaje.

Si se devuelve el casete y se retroceden nueve meses, recuerda que fue una semana durísima: el 9 de mayo salió lesionado y temía lo peor, porque no era la primera vez que pasaba por eso. Al día siguiente, la resonancia que le efectuaron corroboró que tenía roto el ligamento cruzado de la rodilla derecha y menisco externo, lo cual, lo dejaba fuera de Rusia 2018.

Un día después del diagnóstico que había desmoronado su sueño mundialista y mientras se preparaba para la cirugía, recibió la notificación de que había arrojado un resultado analítico adverso con Higenamina en un control antidopaje que se le efectuó el 22 de abril.

José Andrés Salvatierra dice que los golpes que se ha llevado lo han hecho más fuerte. Fotografía: Prensa Alajuelense
José Andrés Salvatierra dice que los golpes que se ha llevado lo han hecho más fuerte. Fotografía: Prensa Alajuelense

En la sentencia emitida por la Comisión Disciplinaria de la Fedefútbol se dictó un castigo de ocho meses para el jugador, al ratificar como hecho probado que la sustancia llegó al organismo de Salvatierra sin la intención de mejorar su rendimiento, sino que se inyectó unos medicamentos recomendados por una nutricionista personal bajo la técnica de la mesoterapia para quemar grasa.

Inclusive, en la propia resolución dice: “No se logró demostrar que el señor Salvatierra haya consumido la sustancia Higenamina con dolo. No se logró demostrar que la sustancia Higenamina encontrada en la muestra de orina de Salvatierra mejore su rendimiento deportivo o que con ella se pudiera enmascarar el uso de una sustancia que lo mejore”.

Y en parte, eso es lo que lo deja tranquilo, según confesó en una amplia entrevista con La Nación.

— En el último año, ¿cuál fue el golpe más duro que recibió, la lesión o la sanción?

Creo que es una combinación, pero al final de cuentas me ayudan mucho todos los golpes que me he llevado en el pasado para asimilar un poco más la situación.

Obviamente que no puedo mentir y decir que no lloré, porque es un momento muy duro, primero perderse el Mundial por una lesión y luego que aparezca la noticia de lo del dopaje, que me afecta, porque siempre he sido muy limpio en eso.

Nunca he intentado hacer trampa ni mejorar mi rendimiento más que con trabajo y mucho esfuerzo para que apareciera algo así.

Al final logramos demostrar que fue algo accidental. Yo sé que la mancha siempre queda ahí. Lo que me deja un poco tranquilo es saber que de mi parte nunca hubo ninguna intención, que nunca hice nada para mejorar mi rendimiento y que fue algo realmente accidental.

Entonces, analizándolo todo, lo que más me golpea es perderme el Mundial, era una segunda oportunidad para disfrutar el evento más grande que hay a nivel futbolístico, ese es el sueño de todo jugador y que muy pocos lo logran cumplir, eso es lo que más me golpea en el último año.

— ¿Eso que le pasó a usted le sirvió de experiencia a los demás jugadores para que tengan más cuidado en todo, porque fue una inocentada?

De cada experiencia hay que sacar lo bueno, seguir creciendo y dejar lo malo atrás. No me puedo frenar y detenerme por la mancha del doping, sino que ahora me toca simplemente regresar, dar el 100%, esforzarme al máximo y demostrar que realmente no necesito nada de eso para dar mi mejor rendimiento en la cancha.

— ¿Cómo fueron esos días en los que en los periódicos, la radio y la televisión salía el nombre de José Andrés Salvatierra involucrado en un caso de dopaje?

No le presto mucha atención a los medios en realidad, trato de vivir mi vida tranquilo, en mi hogar, siempre pensando en el equipo, tratando de repasar siempre lo que los profes hablan, dicen en la cancha y enfocándome en dar el 100%.

Entonces, en ese momento mucho más, estaba mucho más cerrado, casi no veía televisión. Solo veía los partidos del equipo, estaba recién operado y si bien es cierto es un golpe, porque es una mancha que queda ahí, cuando uno tiene la consciencia tranquila y sabe que realmente en ningún momento tuve la intención, ni fue algo adrede, eso da una tranquilidad interior de salir a dar la cara y decir las cosas como son.

Al final de cuentas se da lo del castigo, pero gracias a Dios no me afectó mucho, solo por la mancha que queda, pero después de ahí, simplemente agradecerle a Dios que pude salir bien de esto, que el club me apoyó bastante y la afición también, que siempre estuvo ahí dándome las mejores vibras y los mejores deseos.

Desde que se lesionó, José Salvatierra ha ido prácticamente a todos los partidos de la Liga, incluido el del 6 de febrero, cuando Jonathan McDonald no jugó porque ese día aceptó la oferta del Al Ahli de Catar. Fotografía: Rafael Murillo
Desde que se lesionó, José Salvatierra ha ido prácticamente a todos los partidos de la Liga, incluido el del 6 de febrero, cuando Jonathan McDonald no jugó porque ese día aceptó la oferta del Al Ahli de Catar. Fotografía: Rafael Murillo

— Después de tantos meses y estar tan cerca de volver a jugar, ¿qué le pasa por la mente?

Es como felicidad, un poco de ansias y como el deseo de que llegue ese día de regresar a un partido, de estar de nuevo con el grupo. Sé que tengo que ir poco a poco, estas semanas son cruciales para trabajar la parte física, para poderme poner lo más pronto a punto y estar a disposición del cuerpo técnico.

Ahora viene la parte en la que hay que tener más paciencia, más cuidados simplemente para no perder ningún detalle.

— ¿Se ha preguntado por qué le pasan cosas tan extrañas?

(Ríe)... La vida me ha ido enseñando a asimilar poco a poco cada tropiezo, cada obstáculo que se me ha atravesado y ahí voy, los he superado cada vez que me pasa algo así trabajo para regresar de mejor manera y ya en algún momento todo lo que me va sucediendo me va a ayudar.

— ¿Es cierto que cuando comenzó el sueño futbolístico de José Andrés él se venía caminando de Escazú a Alajuela?

Sí, bueno… Eso me tocó una vez, que mi mamá no tenía dinero para los pases y me tocó venirme caminando desde Escazú hasta Alajuela.

Las otras veces caminaba desde Escazú hasta La Sabana, que son alrededor de 16 kilómetros. Ahí me recogía un compañero, Daniel Navarro, que hasta el día de hoy seguimos siendo muy buenos amigos. Jugamos juntos en el Alto Rendimiento. Me recogía por el Corobicí y luego me dejaba ahí mismo y eso ya era una gran ayuda para mí.

Después, al tiempo, él se dio cuenta que yo estaba caminando desde Escazú hasta La Sabana, entonces empezaron a pasar un poco más cerca de Escazú para ayudarme.

Siempre han aparecido ángeles que me ayudaron a no rendirme y a poder seguir luchando por el sueño.

José Salvatierra en sus primeros años en la Liga. Fotografía: Archivo LN
José Salvatierra en sus primeros años en la Liga. Fotografía: Archivo LN

— Eso habla de que hubo mucho sacrificio…

Para mí, mi mamá es un pilar fundamental, si no fuera por ella difícilmente yo estaría acá. Al igual que como yo me sacrifiqué, se sacrificó ella.

Muchas veces me tocó ver cómo yo iba en bus y ella iba caminando al trabajo. Ella salía de la casa antes que yo y no me decía nada y era porque se iba caminando y solo había pases para mí.

Nos sacrificamos los dos y por eso ahora ella disfruta tanto venir al estadio, ya que antes no lo podía hacer y no se pierde ningún partido.

— A diferencia de otras profesiones en las que una persona adquiere experiencia a través de los años y va creciendo sobre la marcha, en el fútbol el pico alto y la fama llegan al inicio y muchos no saben lidiar con eso. En el caso suyo, la gente tiene la idea de que José Andrés es un mal portado, ¿es parte de eso?

Tal vez al inicio sí me afectaba un poco. He tenido mis errores, como cualquier ser humano, pero igual, creo que soy una persona normal, que simplemente está cumpliendo un sueño, que luchó por alcanzar un objetivo que era jugar fútbol.

Llegar acá a la Liga, vestir la camiseta de la Selección y después de ahí sigo siendo una persona normal, que comete errores, que se equivoca, pero también soy una persona que ayuda, que siempre está pendiente de los que necesitan, tengo mis dos partes.

Por ahí tal vez a veces la gente lo señala a uno para tratar de ocultar sus propios errores. Al final de cuentas yo creo que uno tiene que ir por la vida haciendo las cosas que a uno lo hagan sentir bien y sin lastimar a nadie.

He tratado de vivir mi vida tranquilamente, disfrutar de las cosas que me gustan y una de esas es el fútbol, que es donde más me divierto y me distraigo de lo demás.

Después de ahí he hecho mi vida, sin lastimar a nadie, nunca me he metido con nadie, nunca he señalado a nadie. Hago lo mío sin necesitar de las demás personas, pero uno por estar en el medio va a estar siendo señalado y juzgado.

Al final de cuentas está en la consciencia de cada quien saber si está haciendo bien las cosas, o las está haciendo mal y recapacitar. Ojalá poderlo hacer antes de que ya no haya mucho que rescatar.

— ¿Cómo tomó ese momento en el que le dicen que sería el capitán de la Liga?

Con mucha felicidad, sabiendo la gran responsabilidad, porque no solamente es llevar una cinta, creo que es llevar una historia en el brazo, porque por cuántos brazos no ha pasado ese cargo de capitán, de jugadores de mucho renombre que hasta el día de hoy siguen siendo muy queridos por la afición y que los vemos en las banderas y en la manta de los ídolos de la barra.

Es mucha responsabilidad, pero es una alegría enorme. Uno trabaja acá para siempre llegar a lo más alto y bueno, se me abrió la oportunidad de eso y le agradezco mucho al profe Wílmer (López) que fue el que me dio el chance, me dio la oportunidad, lo vio en mí y traté de retribuirle de la mejor forma posible.

El profe Nicolás (dos Santos) también me dio esa confianza y lo embarga a uno una responsabilidad más grande, de que hay que transmitirles a los que vienen abajo lo que es esta camiseta, lo que significa defender la institución y la responsabilidad y la presión que siempre habrá acá.

— ¿Fue hasta ese momento que cayó en cuenta de que sí tenía liderazgo, o ya lo había notado antes?

Ya me lo habían dicho en otros momentos, yo creo que el liderazgo a veces se puede confundir en palabras, cuando hay que hablar.

Yo simplemente me enfoco en trabajar bien, en tratar de transmitirles eso a mis compañeros, de que yo siempre voy a dar el 100% en cada uno de los entrenamientos, en un partido y trato de transmitirles eso, a todos los compañeros, desde los experimentados, hasta los más chicos que por ahí suben a entrenar con nosotros para ir creándoles esa identidad de que hay que venir a sudar la camiseta y no simplemente es de talento, también hay que tener mucha garra y corazón para estar acá.

— ¿Con tanto golpe que se ha llevado, es donde ha visto quién realmente es su amigo?

Sí, claro. Al final como siempre se lo digo a muchas personas alrededor mío, esto del fútbol se termina y lo que quedan son las verdaderas amistades y cada uno de estos golpes me han demostrado quiénes son de verdad y quiénes simplemente son del momento y por eso siempre digo que por algo pasan las cosas.

Dios sabe por qué cada una de las cosas. Yo solo sigo trabajando fuerte, me esfuerzo cada día por seguir cumpliendo el sueño, por seguir concretando sueños que siempre tuve desde pequeño.

— ¿Cómo se hace para volver después de una lesión tan seria, porque es normal que haya desconfianza o algún sentimiento de temor?

Sí, sí... Es parte de ir trabajando todo eso durante el tiempo de recuperación. La verdad es que acá en Liga Deportiva Alajuelense hay muy buenos profesionales, desde el doctor, los fisioterapeutas, los preparadores físicos, entonces eso me ha ayudado mucho, no solo enfocarme en lo que es la recuperación de la rodilla, sino en ir trabajando todo lo demás.

Así cuando llegue el momento de ir a la cancha, estar con la mayor confianza y conforme van avanzando los minutos, los tiempos del partido, le terminan de dar a uno la seguridad para hacerlo mejor partido a partido.

— ¿Cómo es estar haciendo el trabajo de terapia en el gimnasio y ver desde el vidrio a los compañeros en cancha?

Es un poco estresante. Tal vez es motivante el primer mes, está uno feliz porque ya regresa al camerino y está en el gimnasio, pero ya los siguientes meses son difíciles, porque es repetición, los mismos ejercicios, los mismos trabajos.

Pero como le digo, hay grandes profesionales que saben qué es lo que uno necesita en el momento y que eso es en lo que debe enfocarse.

Uno está con ese deseo y con esa picazón de estar en los entrenamientos en la cancha, pero creo que ya la madurez, el tiempo y los años le enseñan a uno que tiene que enfocarse en recuperarse bien para que en el momento en el que toque el regreso, estar al 100% y poder aportar desde el minuto uno.

— Desde que comenzó con la terapia tras la lesión lo he visto prácticamente en todos los partidos del equipo, en casa y de visita, ¿por qué esa iniciativa?

Es lo que le puedo aportar al grupo, estar ahí con ellos, estar en cada partido. Creo que si decimos que somos una familia, tenemos que estar juntos en todo momento, que es lo que he intentado demostrarle a todos los compañeros, que soy parte de esta familia y que siempre voy a estar en todos los partidos, ya sea en casa o de visita.

— Hay mucha gente que quiere verlo jugar ya, ¿eso motiva, ver que la afición de la Liga confía en usted?

Motiva mucho, pero evidentemente es un arma de doble filo. Uno lo agradece porque sabe que hay mucha gente que confía en uno, que deposita todos sus buenos deseos y buenas vibras en el regreso de uno y que aporte al club.

Eso es para lo que uno trabaja, pero soy un humano, tendré mis errores, espero que sean los menos posibles al inicio. Estoy trabajando duro para que sea lo menos posibles y aportar más bien todo lo que esté en mis capacidades.

Insisto, es un arma de doble filo. Espero también la comprensión en los primeros minutos, por ahí en los primeros encuentros. Uno viene un poco salido de tiempo y son cosas que tal vez los entrenamientos no se lo dan a uno, solo los partidos y por más que uno dé el 100% en las prácticas, los partidos son un poco diferentes.

Yo estoy trabajando para dar el 100%, pero también en los partidos hay situaciones, hay momentos que se salen de las manos y a veces el jugador es el que sale juzgado.

Marco Ureña, Rónald Matarrita y Giancarlo González son buenos amigos de José Salvatierra. Fotografía: Twitter de Rónald Matarrita
Marco Ureña, Rónald Matarrita y Giancarlo González son buenos amigos de José Salvatierra. Fotografía: Twitter de Rónald Matarrita

— Varias personas a mí me han dicho que usted es uno de los que tiene mejor condición física, ¿eso es cierto?

(Ríe)… Sí, sí. Es que siempre trabajo al 100% y creo que por ahí a veces no es tanto la capacidad física, sino la mental. Hay que ser muy duro de cabeza y cuando uno se siente cansado es donde entra esa parte de trabajar lo mental para poder dar un poco más, para exigirse un poquito más y saber que uno puede dar ese paso extra que a veces hace falta en la cancha.

La verdad es que así trabajo en los ejercicios físicos, siempre que estoy cansado recuerdo lo difícil que fue llegar acá, lo que antes me costaba, que venía en bus, que no tenía carro. Hoy por hoy uno tiene mejores circunstancias, está mejor económicamente, vive más tranquilo, entonces cómo no va a poder dar uno un poco más.

Siempre me mentalizo y siempre llevo todo eso en mi cabeza para poder trabajar esa parte.

— Usted vuelve, pero ahora se lesiona Christopher Meneses, eso al final también lo golpea a usted…

Es un sinsabor, porque está esa felicidad de regresar, pero la tristeza de que le suceda eso a Mene. Nosotros dos somos como hermanos. Lo habíamos hablado mucho, de que está cerca mi regreso y que íbamos a estar juntos en cancha y muchas cosas. Es triste, pero sé que es un luchador, es un guerrero y va a regresar lo más pronto posible de esa lesión y volverá mucho mejor de lo que lo venía haciendo.

José Salvatierra y Christopher Meneses hablaban mucho de que volverían a jugar juntos en este torneo. El lateral derecho está próximo a volver, pero el carrilero izquierdo se fracturó el dedo pequeño del pie derecho. Fotografía: Prensa Alajuelense
José Salvatierra y Christopher Meneses hablaban mucho de que volverían a jugar juntos en este torneo. El lateral derecho está próximo a volver, pero el carrilero izquierdo se fracturó el dedo pequeño del pie derecho. Fotografía: Prensa Alajuelense

— ¿Cómo ha vivido usted el momento deportivo complicado del equipo, que hacen todo lo posible por alcanzar ese título que tanto se les niega?

Creo que siempre hemos tenido baches, siempre hemos tenido momentos difíciles, pero al final de cuentas, el grupo unido ha logrado sacarlo y no dudo de este camerino. Yo los veo y aquí todos trabajamos, luchamos, se pelea cada pelota. Los partidos tal vez no se nos habían dado por las mismas ansias y por esos deseos de hacer las cosas bien cometemos errores que nos terminan costando puntos. Pero sin duda alguna, se va a abrir esa senda de victorias y vamos a comenzar a escalar.

Será partido a partido, acá simplemente hay que estar enfocados en hacerlo de la mejor manera para conseguir siempre los tres puntos y escalar posición por posición.

— Doña Clarita… ¿qué me puede decir de ese nombre?

Es todo para mí. A pesar de que por ahí la relación de madre – hijo no es tan amorosa, porque nunca fue así, mi mamá es todo para mí. Es la persona que más amo, es alguien que siempre voy a respetar y valorar y es alguien que ha luchado por mí toda la vida. Significa todo para mí. Siempre está en el estadio, acá viene al Morera Soto, igual que cuando he jugado con la Selección siempre ha ido.

Gracias a Dios que me da las posibilidades de poder darle todo a ella para que pueda estar tranquila, que disfrute viendo los partidos y que esté por acá. Yo trato que ella esté orgullosa de mí.