Fiorella Masís. 26 noviembre, 2019

En Fútbol Femenino Coronado se antepone el estudio sobre el fútbol. Pero eso no quiere decir que les importen poco los resultados; la prueba más clara es su clasificación a las semifinales del campeonato nacional.

Fútbol Femenino Coronado tras la victoria el domingo sobre Saprissa, que a la postre les dio el boleto a semifinales. Foto: Facebook Coronado
Fútbol Femenino Coronado tras la victoria el domingo sobre Saprissa, que a la postre les dio el boleto a semifinales. Foto: Facebook Coronado

Su boleto a esta fase le sorprende incluso al mismo club, pues la meta en su año debut en primera división era mantenerse lejos de la zona de descenso.

Con el pasar de los juegos, sobre todo en el certamen de Clausura, el objetivo se fue tornando mucho más ambicioso y hasta en la última fecha confirmó su temporada de ensueño.

La casualidad no cabe en esta descripción si se da una mirada al trabajo de ligas menores desde su aparición en 2015. Coronado hoy recoge los frutos de jugadoras que empezaron siendo niñas.

Su nombre no tiene relación con Arenal Coronado, campeón en dos oportunidades de la máxima categoría y hoy inquilino de la segunda división.

Este nuevo equipo surgió de Arenal, ante la inquietud de padres de familia por formar otro club.

Se empezó con una U-15, al mando de Olman Oviedo, ahora jefe de filas del equipo mayor. Primero se llamó EMVA Coronado, ante el aporte de ese colegio con sus instalaciones, una relación que aún continúa. Esa generación se coronó campeona de la categoría en 2016, después en 2017 y 2018. La U-17 ganó el cetro este año y hace dos fue subcampeona. A eso se deben agregar la medalla de oro en Juegos Nacionales 2017 y la de bronce en 2019. Y, finalmente, el ascenso de segunda a primera división.

Con ese registro en tan poco tiempo, las estrellas en la camisa siguen estando en un segundo plano.

A las jugadoras les exigen alguna relación con el estudio, pero al mismo tiempo se les dan las armas para ello. Incluso han aportado con tutorías fuera de clase.

Su planilla tiene un promedio de edad de 18 años y la mayoría trae el chip incorporado de este estilo lechero.

“De los procesos menores van surgiendo jugadoras, han sido pocas las que han llegado. Además, somos muy selectivos para traer jugadoras. Tienen que adaptarse a este sistema, damos mucho énfasis al estudio, que se preparen, se trata de formarlas y ojalá se vayan a una universidad, aquí o afuera. No solo es ser campeonas, es formarlas para la vida”, señala el técnico Olman Oviedo.

Por eso constantemente están buscando alianzas con universidades de Estados Unidos, o incluso amistosos, para que observen a sus futbolistas. Para ello es indispensable el bachillerato y el inglés; de ahí la insistencia en la parte académica.

A nivel nacional también se enfocan en estas oportunidades. Por ejemplo, el próximo año dos jugadoras estarán becadas en la Universidad de Costa Rica.

"Aunque van a jugar en segunda, lo más importante es la parte de estudio", agregó Oviedo, quien asegura que nunca pondrán barreras ante salidas de este tipo.

Para Coronado por ahora es imposible pensar en pagarle a las jugadoras, pero con aliados, rifas y algunos patrocinadores, aportan viáticos, transporte, gimnasio, nutricionista y fisioterapia. En ocasiones también se concentran en hoteles.

Aunque no hay relación directa con el equipo masculino de Uruguay de Coronado, sí existe un convenio para utilizar el estadio Labrador, donde entrenan, una vez a la semana en la cancha principal y tres en la anexa.

Ahí empezarán las semifinales este jueves a las 8 p. m. ante CODEA Alajuelense. En una posición donde hasta hace poco era imposible pensar.