Opinión

Pavarotti, excepcional ser humano

Un libro de condolencias, no para un gobernante, sino para un artista

No sé si es la primera vez que, por invitación del ministro de Relaciones Exteriores, las embajadas italianas en el mundo abren para quienes así lo deseen un libro para las condolencias por el fallecimiento no de un gobernante, sino de un artista, tal como sucedió el sábado pasado aquí en San José por la muerte de Luciano Pavarotti.

Muchos quisieron rendir homenaje de alguna manera, expresando un pensamiento, un recuerdo personal, una emoción vivida, escribiendo pocas pero sentidas líneas en un libro.

Solidaridad humana. El presidente Óscar Arias Sánchez lo hizo magistralmente, con su usual, clara, eficaz y estilísticamente perfecta prosa (La Nación, 9/9/07), interpretando este deseo, sentido por todos aquellos que aprecian la música, así como la cultura y la solidaridad humana. Permítanme agradecer públicamente al presidente de la República por haber querido encontrar el tiempo para este acto no obligado, entre tantas importantes obligaciones que lo ocupan en el ejercicio de sus altísimas funciones.

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