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La cualidad de ser veraz

En las artes, hay ficción; en la posverdad, manipulación. Queda por verse si el testigo de un hecho cuenta siempre la verdad

Pilato pregunta: ¿Eres el rey de los judíos? “Sí, como dices, soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz. Y le pregunta Pilato: ¿Qué es la verdad? Y, dicho esto, Pilato se dio vuelta y salió con los judíos...”.

Según la tradición, Pilato no quiso escuchar, entonces, Jesús no respondió. Así, nos quitaron la versión bíblica del término verdad.

  • La posverdad se parece a la falacia, dado que la segunda busca argumentos para tratar de enredarnos con tal de persuadirnos para lograr un fin.

Han pasado 2.000 años y la época contemporánea de finales del siglo XX nos dijo que, desde las artes plásticas, la danza, la arquitectura, la música y la literatura, se descarta la idea de verdad objetiva. El arte puede imaginar y crear otras formas sensibles con las que captar el mundo en que vivimos. Tal vez más cruel o quizá más amable. Todo depende del artista.

Hablo de la verdad subjetiva, que es solo nuestra y, por personal e individual, está influida por las emociones, ideas, ambiente y el carácter. Lo cual no le quita a la verdad subjetiva valor moral por principio de libertad y principio de autonomía.

Era de posverdad

Ya en el siglo XXI, nos llega el neologismo posverdad, cuyo significado es aquel acto humano que subordina la verdad a los intereses políticos y se hace distorsionando deliberadamente los hechos objetivos, con la intención de que la influencia de lo sucedido disminuya nuestras respuestas emotivas y confunda nuestros valores morales. Todo con el fin de influir en la opinión pública y en las actitudes sociales.

La posverdad se parece a la falacia, dado que la segunda busca argumentos para tratar de enredarnos con tal de persuadirnos para lograr un fin. Por tanto, la falacia y la posverdad son análogas, porque nacen del engaño sutil en forma de argumento. No obstante, la falacia se enmarca tanto en ambientes privados como públicos, mientras la posverdad solamente en el ámbito político.

Se usa para que los hechos objetivos tengan menos influencia en definir la opinión pública. Es cambiar la evidencia por discursos que apelan a las emociones, creencias y deseos personales. Su principal instrumento es la noticia falsa o fake news y su lema es “mi opinión vale más que los hechos”.

También tenemos en el intrincado camino hacia la veracidad: aquella verdad llamada testimonial, tan frecuente en los asuntos jurídicos, donde una persona o conjunto de personas narran los hechos ocurridos. No son fotográficos, sino representaciones mentales que el individuo humano narra después de recibir la impresión mental de lo que vio, escuchó, olió o tocó.

Es relatar de memoria lo percibido. Una pantalla de cristal, que son los ojos. O un filtro de olores y sabores, que son la nariz y la boca. O la membrana del tambor, que suena grave en el centro y agudo en las orillas, que son nuestros oídos. La verdad testimonial es, por tanto, un poco objetiva y otro poco subjetiva.

Aproximaciones a la verdad

Según físicos y químicos, hay una verdad objetiva material que está en el cálculo indirecto de las cosas, como cuando medimos el peso o la masa de un producto con la balanza, mas en la medida existe una pequeña imprecisión, que se encuentra cuando la flecha o la aguja se para entre dos unidades. Entonces, el físico o el químico decide cerrar la cifra hacia arriba o hacia abajo de la aguja. Nos hemos acercado mucho a la verdad objetiva, pero no es totalmente objetiva, sino casi llega a ser objetiva.

Lo expuesto invita a pensar en una verdad objetiva ideal, porque con la geometría y las matemáticas, que son creaciones de nuestra mente, podemos concluir que dos más dos es igual a cuatro, y esto es absolutamente cierto, pero no existen los números en la naturaleza, por lo cual la existencia de la verdad objetiva dependiente de la creatividad del ser humano llegará hasta que inventemos otro método geométrico y matemático, y la verdad objetiva ideal cambie.

En resumen, no existe la cualidad de ser veraz, solo aproximaciones.

garcianeim@yahoo.es

Enrique García Neim es médico veterinario y posee una maestría en Bioética.

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