Darner Mora. Hace 6 días

La pandemia ocasionada por el nuevo coronavirus ha causado muertes y gigantescas pérdidas en la economía mundial, pero, sobre todo, histeria colectiva, miedo y pánico.

La real amenaza propició una reacción social en su máxima expresión, que va desde la solidaridad hasta el egoísmo. Un ejemplo manifiesto ha sido la compra indiscriminada de alcohol, jabón, gel y toallas desinfectantes.

Paradójicamente, esto recuerda las necesidades de muchas personas que viven en pobreza en las zonas rurales, quienes usan escusado de hueco y sustituyen el papel higiénico por periódico.

Es comprensible. Lo que definitivamente no tiene lógica es observar una escena repetida en muchas partes del mundo, incluida Costa Rica, de decenas de personas adquiriendo alocadamente papel higiénico.

Según la literatura, la compra de este producto generó disturbios. En Australia, la policía atendió una llamada para alertar que una persona sacó un cuchillo durante una disputa por adquirir paquetes de ese artículo.

En América Latina y España, hay videos y fotografías compartidos en las redes sociales de gente comprando masivamente papel higiénico.

Fuera de toda lógica. Esto resulta irracional y los expertos en psicología lo denominaron el síndrome FOMO, del inglés fear of missing out o temor a perderse algo, el cual adaptamos en nuestro país como el “síndrome del papel higiénico”.

Según dijo a la BBC Nitika Garg, de la Universidad de Nueva Gales del Sur, “se piensa que si una persona está comprando (papel higiénico), si mi vecino lo está comprando, tiene que haber una razón y yo también tengo que involucrarme”.

En el caso de China, había una mayor necesidad de abastecerse de tela blanca, ya que “se piensa que el papel higiénico se puede sustituir por pañuelos de papel servilletas y hacer máscaras improvisadas”.

En cambio, en otros países, la compra solo está impulsada por el miedo, debido a que no hay seguridad de cómo van a terminar las cosas. Entonces, surge la necesidad de tener cierta sensación de control, expresó Garg.

Otro experto en consumo, Rohan Miller, dijo que se trata de un particular reflejo de una sociedad de vida urbanizada, donde la comodidad moderna impera y no estamos acostumbrados a la escasez y privación. "Estamos acostumbrados a poder elegir lo que queremos”, enfatizó.

La prisa por conseguir papel higiénico es una mentalidad de ovejas, para mantener por mucho tiempo algunas comodidades de la vida, la casa y la familia.

En realidad, el papel higiénico no importa, puesto que está muy abajo en la lista de productos de supervivencia en comparación con otros, como el agua y la comida, pero es un artículo al cual las personas se acostumbraron a mantener como estándar mínimo.

Paradójicamente, esto recuerda las necesidades de muchas personas que viven en pobreza en las zonas rurales, quienes usan escusado de hueco y sustituyen el papel higiénico por periódico. Ahí, no hay duda de que el umbral de tolerancia ante la escala de vida es superior.

El autor es salubrista público.