Ricardo Sánchez Murillo. 9 enero

La amalgama entre el oro y el mercurio es posible, pero muy pocas veces la ciencia es aliada del ejercicio político. El cambio climático es un claro ejemplo. Dentro de las múltiples funciones del quehacer científico, yace un compromiso ulterior: revelar la verdad de un proceso u hecho con datos y evidencias certeras, y la responsabilidad e independencia académicas, libres de dogmas religiosos, orientaciones políticas o económicas deben primar sobre los intereses de unos u otros, en aras del bien común.

El informe publicado en La Nación del martes 8 de enero, titulado Contaminación con mercurio y drenaje ácido causada por la minería ilegal en Crucitas, es un esfuerzo interdisciplinario e independiente de científicos costarricenses de reconocida trayectoria nacional e internacional en geología, geoquímica e hidrología química. Un esfuerzo científico con el único objetivo de subrayar la grave situación generada por la acción de la minería ilegal en Crucitas.

En la era del conocimiento y las sociedades debidamente informadas, los resultados científicos, sean financiados por entidades gubernamentales o no, deben ser comunicados a los ciudadanos mientras se analizan las opciones para remediar la contaminación de la minería ilegal

Un equipo impulsado por el evidente desconocimiento sobre la dinámica del transporte de contaminantes y solutos, en aguas superficiales y subterráneas afectadas por la actividad ilegal .

El jerarca del Ministerio de Ambiente, en declaraciones a La Nación considera sesgadas las conclusiones y recomendaciones, y pone en duda el origen de los fondos y la manera como se efectuó el muestreo.

La investigación, cuyos resultados provienen de un laboratorio acreditado (ASL-Vancouver) para el análisis de mercurio y otros metales pesados, fue financiada con recursos de proyectos vigentes del grupo de investigadores, quienes consideramos una obligación moral y científica con el país y los ciudadanos de la región, invertir recursos y nuestro tiempo en el entendimiento geoquímico de la presencia y dispersión de los solutos y contaminantes externos.

Determinar efectos. Ante la duda de cómo fueron recolectadas las muestras de sedimentos fluviales y agua, debemos aclarar que ingresamos como lo hacen los coligalleros: caminando y bajo nuestra propia responsabilidad. Bajo el supuesto de que quebradas y riachuelos son de dominio público.

El mercurio es un elemento altamente tóxico. El contacto crónico a largo plazo afecta, primordialmente, el sistema nervioso central y los riñones. El mercurio puede volatilizarse, es decir, convertirse en un gas y ser transportado por las masas de aire a otras áreas para, luego, depositarse mediante la lluvia.

El fenómeno puede ser natural. Ejemplo de lo anterior son las erupciones de los volcanes, que expulsan mercurio que luego es depositado con la lluvia o junto a las partículas de polvo y ceniza.

El tiempo de residencia, es decir, su duración en la atmósfera, oscila entre horas —como mercurio oxidado— hasta un año (como mercurio elemental), incrementado el impacto espacio-temporal (más área en mayor tiempo) de la pluma de deposición (lo que regresa a la superficie).

En los suelos, el mercurio forma complejos (se une químicamente a otras sustancias afines) con el contenido orgánico o las arcillas, disminuyendo su movilidad. Sin embargo, en ausencia de una capa vegetal o del horizonte orgánico del suelo (20 a 30 cm), el mercurio puede movilizarse a otras zonas rápidamente. En los ecosistemas, tiende a bioacumularse —en tejidos vegetales y animales como metilmercurio, especie muy tóxica— y a medida que asciende en la cadena trófica (por ejemplo, de un alga o un insecto a un pez) su concentración aumenta.

El desastre ambiental de Crucitas no debe ser sometido a un simple cálculo o manejo político. En la era del conocimiento y las sociedades debidamente informadas, los resultados científicos, sean financiados por entidades gubernamentales o no, deben ser comunicados a los ciudadanos mientras se analizan las opciones para remediar la contaminación de la minería ilegal.

Tales actitudes culminan en aumento de la incertidumbre social, alimentan las aseveraciones pseudocientíficas o carentes de rigurosidad necesaria, y limitan la unión de capacidades, recursos y soluciones para un problema que ha sobrepasado la dimensión estrictamente política.

El autor es hidrólogo químico.