Editorial

Editorial: Espaldarazo a la dictadura de Ortega

La elección del candidato nicaragüense en la Secretaría General del SICA es una decisión miope y poco digna

Rodrigo Chaves vota a favor del representante de Daniel Ortega en el SICA; régimen de Nicaragua lo celebra
Rodrigo Chaves vota a favor del representante de Daniel Ortega en el SICA; régimen de Nicaragua lo celebra

El jueves la pareja dictatorial Ortega-Murillo tuvo motivos de sobra para celebrar. Lo hizo públicamente, mediante un comunicado con prosa críptica y profusa en mayúsculas, dirigido a los “Herman@s Presidentes y Cancilleres del SICA”. Desde “esta Nicaragua Bendita y Siempre Libre” destacaron, sin mencionarlo directamente, lo que desde hace días se sabía, pero había sido oficializado minutos antes: la designación por consenso de Werner Vargas, su candidato, secretario general del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA). Estará en el cargo hasta el 2026.

“A 201 Años de nuestra Independencia —escribieron Daniel Ortega y Rosario Murillo—, nos saludamos y abrazamos en Hermandad Solidaria y Complementaria, para avanzar desde nuestra indispensable Integración dialogante y consensuante, en estos tiempos desafiantes que vive el Mundo”. En otras palabras, se vanagloriaron, con razón, del espaldarazo legitimador de su dictadura recibido por ese nombramiento, adoptado durante la cumbre del sistema celebrada virtualmente. En ella, los ocho Estados miembros estuvieron representados por cinco cancilleres y apenas tres presidentes, entre ellos Rodrigo Chaves, pero, curiosamente, no Ortega.

Fue un hecho que pudo y debió evitarse, por una elemental responsabilidad hacia el pueblo nicaragüense y hacia una entidad regional como el SICA que, a pesar de las falencias y vicios acumulados durante años, se verá degradada seriamente con la venia otorgada a quien, en verdad, es un claro agente de la dictadura.

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