Editorial

Editorial: El momento de la generación distribuida

Con el proyecto de generación distribuida, los diputados tienen en sus manos la posibilidad de contribuir a satisfacer las exigencias del desarrollo en un momento de graves dificultades. El ICE no se siente bastante protegido. Quizá tenga algo de razón. Todo resquicio de su monopolio debe preocuparle mientras no se decida a adoptar la eficiencia como norma

Paneles solares para agua caliente
Paneles solares para agua caliente
Imagen con fines ilustrativos. (Shutterstock)

Luego de un largo proceso de consultas y algunas enmiendas propuestas por el propio Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), la empresa estatal se opuso, por el poco convencional medio del servicio de mensajería electrónica Whatsapp, a la aprobación del proyecto de ley de generación distribuida.

La normativa permitiría a las empresas generar energía limpia para su propio consumo e inyectar parte del excedente a la red nacional para obtener créditos aplicables cuando necesiten utilizar energía de esa misma red. El proyecto, en línea con los compromisos ambientales del país, contribuiría a fortalecer la generación limpia a precios competitivos, incrementaría nuestros atractivos para la inversión extranjera y abarataría los costos de producción de la industria local.

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