Opinión

Compartir la riqueza tecnológica

Escritores, artistas y otros creativos encuentran que sus subsistencias se ven minadas por los modelos de lenguaje grande que eluden el derecho de propiedad intelectual con impunidad

Uno de los desafíos económicos que definen nuestro tiempo es cómo distribuir el valor generado por las tecnologías de vanguardia, como la inteligencia artificial generativa y las innovaciones recientes en biomedicina y manufactura, que dependen de un poder informático gigantesco.

Para mejorar los estándares de vida, los beneficios de las tecnologías transformadoras deben compartirse de manera generalizada. Sin embargo, hasta el momento, estos beneficios han sido monopolizados por un cuadro pequeño de multimillonarios tecnológicos.

El CEO de Tesla, Elon Musk, es un buen ejemplo. La mayoría de la gente reconoce que Musk no merecía los 56.000 millones de dólares de compensación anual que la junta de directores de la empresa intentó darle en el 2018, dadas las ganancias relativamente modestas y los años de pérdidas de Tesla. Sin embargo, la junta argumentó que esta suma sideral era necesaria para incentivar a Musk a quedarse en la compañía, un argumento tan insensato que un juez de Delaware recientemente invalidó el paquete de compensación “inconmensurable” de la junta.

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