Columnistas

¿Un oficio mortal?

Este 8 de marzo, defender el derecho de las mujeres al aborto terapéutico es defender nuestro derecho a no ser matadas en el siglo XXI por efecto de antiguos deseos masculinos de control

Por Platón sabemos que en la antigua Grecia el aborto y el abandono de la infancia eran un derecho masculino para regular la legitimidad del parentesco, la natalidad, con un objetivo eugenésico, por incapacidad económica o simplemente por el desinterés de hacerse cargo de más dependientes.

Aristóteles también registró estas prácticas griegas y racionalizó que el recurso a ellas dependía de las costumbres de los pueblos y no de su naturaleza moral o inmoral.

El académico dominicano José Garrido recuenta que Hipócrates (460-377 a. n. e.), considerado el fundador de la medicina occidental, conocía fórmulas abortivas, aunque advertía de los riesgos de su uso, y que otro médico antiguo, Sorano de Éfeso (siglo II d. n. e.), descubrió el efecto abortivo de la ruda (Rutaceae) o hisopo (Hyssopus).

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