Columnistas

Página quince: Querido diario

Un ensayo sobre el confesionario portátil donde el pecador, al sincerarse, se da su propia absolución.

Ignoramos por qué, mas hoy dedicamos este “divertimento” a cierto género de la literatura y de la vida: el diario personal; o sea, el confesionario portátil donde el pecador, al sincerarse, se da su propia absolución. Haber pecado lo suficiente ofrece la ventaja de brindar mucho de dónde escoger a la hora del remordimiento, pero, si uno se arrepintiese de todo lo malo que ha hecho, no le quedaría tiempo ni para ser virtuoso. Lo que los malos escritores ignoran es que sus diarios suelen ser más imperdonables que sus vidas.








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