Columnistas

Página quince: La democracia y la decencia

Independientemente de lo que digan sus apologistas occidentales, Rusia y China claramente están tratando de debilitar las democracias liberales atacando los valores que las sustentan

Chris Patten
Chris Patten

LONDRES– Hemos tardado demasiado en reconocer —por no hablar de resistir— el riesgo planteado por el ataque a las democracias liberales por el régimen matonesco pos‑KGB del presidente ruso, Vladimir Putin, y de la versión china de leninismo agresivo, económicamente más exitosa.

Tuve una visión cercana del lado ruso del problema siendo comisario de Asuntos Exteriores de la Unión Europea (UE) entre 1999 y el 2004. Demasiados países europeos, liderados por la Italia de Silvio Berlusconi, creyeron que podían hacer negocios con Putin, e incluso tal vez convertirlo en un aliado geoestratégico.

Entretanto, Putin dirigía un régimen ocupado en derribar el orden internacional de la posguerra y fracturar la UE y la alianza transatlántica. Un régimen que hostigaba a vecinos, invadía países y asesinaba a sus críticos incluso en suelo extranjero.

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