Columnistas

Página quince: Dictadura sin Estado

La estructura estatal de Nicaragua ha colapsado en medio de la arbitrariedad.

En su desarticulado y evasivo discurso del 15 de abril, con el que rompió un silencio y ocultamiento de semanas, Daniel Ortega tuvo un momento de cínico realismo.

“En medio de esta pandemia —dijo con su típico desgano—, no se ha dejado de trabajar porque aquí, si se deja de trabajar, el país se muere, y si el país se muere, el pueblo se muere”.

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌