Columnistas

Madre, Paco y Lola

Las familias mujer-mujer y hombre-hombre merecen la protección especial del Estado.

Víctor Hurtado Oviedo
Víctor Hurtado Oviedo

Cual moneda medieval, circula el “argumento” de que el matrimonio igualitario (hombre-hombre, mujer-mujer) no debe llamarse “matrimonio” pues esta palabra solo designa al matrimonio de una mujer con un hombre.

Este razonamiento es ya el último madero del naufragio que sufren los enemigos de los derechos matrimoniales de las personas del mismo sexo, mas este madero se hunde con sus inquilinos.

La palabra ‘matrimonio’ deriva de los términos latinos ‘mater’ (madre) y ‘monium’ (terminación de substantivos abstractos, como en ‘testimonium’). No importa que el acto jurídico “matrimonio” incluya la idea de “madre” en su nombre original, pues el matrimonio es un hecho artificial, pero la condición de madre es un hecho natural. Como se sabe, hay madres solteras. Así pues, la relación madre-matrimonio carece de importancia.

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