Columnistas

La ‘paridad’ es racista

La paridad y las cuotas son consignas de la izquierda reaccionaria.

Víctor Hurtado Oviedo
Víctor Hurtado Oviedo

El pensamiento irracional es como la magia: el mago saca conejos de una chistera; y, cuando se analiza el pensamiento irracional, salta la liebre. Una de las liebres más absurdas es el mito de la “paridad”. Esta consiste en creer que las mujeres deben ocupar la mitad de los puestos de prestigio y bien pagados porque las mujeres han sufrido opresión y porque son la mitad del número de los habitantes. Así, si hay diez ministros, debe haber diez ministras (diputadas, embajadoras, catedráticas, etc.).

Nótese que los cargos apetecidos son prestigiosos y bien remunerados. Las feministas del privilegio nunca exigirán paridad entre los mineros, los albañiles y los basureros. Estos trabajos deben seguir en las manos de los patriarcas-privilegiados: los hombres.

La división del feminismo en “olas” es confusa: no sirve. Hay dos feminismos: el de la igualdad (bueno) y el del privilegio (malo). El bueno procura la igualdad de derechos con los hombres, pero no “un poquito más”. El malo se burla de la igualdad e impone privilegios: menores sentencias a las delincuentes, instituciones dedicadas a atender solo a las mujeres, temprana jubilación femenina, leyes “de género” que favorecen a las víctimas femeninas, etc. Solo el feminismo del privilegio (“de género”) exige la “paridad”.

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