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La OCDE y la anticorrupción

De poco servirá habernos afiliado a tan prestigioso organismo internacional si no contamos con instituciones públicas transparentes

Federico Campos, opinión
Federico Campos, opinión

El país es, desde mayo del 2021, miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), organismo internacional que data de 1961, con sede en París, y entre sus varios propósitos está el mejoramiento de las políticas públicas y las buenas prácticas que deben prevalecer en la sociedad mundial.

La OCDE implementó un programa anticorrupción para América Latina que deben cumplir los países miembros para la prevención del cohecho internacional que involucre a funcionarios en la petición o aceptación de dádivas para favorecer indebidamente a los oferentes de las licitaciones públicas. Estos programas van dirigidos a empleados públicos y también al sector empresarial, con el objetivo de que se adopten mecanismos preventivos y buenas prácticas.

Costa Rica se adhirió a la Convención Anticohecho en el 2017, como parte de los pasos previos para aspirar a ser miembro formal de la OCDE, y se comprometió desde entonces a la ejecución de las mejores prácticas en el funcionamiento gubernamental para evitar el soborno de servidores públicos extranjeros mediante el otorgamiento de dádivas dirigidas a otorgar concesiones estatales a favor de empresas internacionales.

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