Columnistas

La libertad no avanza en Argentina

Algo que mi profesora de Historia me enseñó es que, en tiempos críticos, un país es más propenso a los extremos

Hace poco terminé el Bachillerato Internacional y mis estudios de secundaria. Si algo aprendí de mis lecciones de Historia, es cómo el ascenso de líderes autoritarios y populistas se manifiesta en medio de crisis sociales, económicas o políticas.

El triunfo de Milei, en lugar de dejarme un sabor amargo y provocar tristeza por los argentinos, me lleva a una reflexión que quiero compartir. Es un extremista, negacionista del cambio climático, misógino, homófobo y fanático, que rechaza los servicios básicos del Estado de derecho e incluso cuestiona los crímenes de lesa humanidad durante el Plan Cóndor y las dictaduras de 1976 a 1983.

Considero que es un político extremadamente peligroso y, desde mi perspectiva, podría convertirse en un dictador potencial. La aparición de Milei no es casual. Algo que mi profesora de Historia me enseñó es que, en tiempos críticos, un país es más propenso a los extremos. Y eso ocurrió en Argentina. La elevada inflación y la crisis económica generaron frustración en muchas personas con el sistema actual.

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