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Horizontes: De farsa a tragedia

Trump terminó como empezó y jamás previó encontrarse en la tesitura actual

El imponente perfil del Congreso y el Senado estadounidenses, sobre la colina del Capitolio, es reconocido mundialmente como centro vital para la democracia e inspiración en derechos cívicos.

El miércoles 6 de enero el Congreso debía ratificar el resultado electoral que arrojaba la victoria de Joseph Biden. Trump, el domingo 3, intentó persuadir al secretario de estado de Georgia (un republicano) para que encontrara 11.779 votos para ganar él en los comicios de desempate senatorial. La tentativa de Trump fue rechazada por el funcionario puesto que se trataba de un acto ilegal.

Dada esa nueva pared, Trump decidió que el milagro de cambiar el resultado electoral se lo obraría su vicepresidente, Mike Pence, quien dirigía la sesión conjunta del Congreso y el Senado donde se ratificarían los resultados electorales nacionales.

Paralelamente, contactó con los cabecillas de su «ejército privado», gente de la mafia, para que ingresaran las turbas al Capitolio e impidieran que se llevara a cabo el voto final.

Así, el miércoles 6, como demagogo que es, incitó a las turbas de white supremacists, populacho guiado por ideas racistas y nazófilas, para que invadieran el recinto senatorial y frustraran la declaratoria de Biden como ganador de la contienda electoral.

El ataque invasivo fue su coup. Las turbas rompieron ventanas, quebraron puertas y llegaron al anfiteatro de sesiones conjuntas del Senado y la Cámara de Representantes y tornaron imposible la sesión.

Los legisladores fueron llevados a un refugio subterráneo y los oficiales menores debieron protegerse debajo de mesas y dentro de clósets de la turba que andaba armada. Los pandilleros también buscaron al vicepresidente Pence para guindarlo de un árbol en las cercanías. Así, consta de las comunicaciones entre rebeldes.

Los legisladores volvieron al recinto a las 8 p. m. y estuvieron reunidos hasta las 4 de la madrugada para finalmente ratificar a Biden.

Por su incitación a la insurrección, Trump se encuentra en una tesitura: renuncia o sería sujeto a lo que ordena la enmienda 25, la cual faculta al vicepresidente y al gabinete a cancelar la presidencia.

Ya que ninguna de estas posibilidades es factible, el Senado votará hoy, miércoles, si enjuicia a Trump por segunda vez, mancha insólita en Estados Unidos.

jaimedar@gmail.com

Jaime Daremblum

Jaime Daremblum

Abogado, Ph. D. de la Fletcher School of Law and Diplomacy (Tufts y Harvard), fue economista del FMI. Ha escrito columnas para el "Wall Street Journal" y fue profesor en la Universidad de Costa Rica. Fue director sénior de Latin American Studies en el Hudson Institute. Embajador de Costa Rica en Estados Unidos de 1998 al 2005.