Columnistas

Hombres fuertes: dos pasos adelante y uno para atrás

Lo que leemos y cómo lo leemos también forma nuestra manera de pensar. Ni Bolsonaro ni esos otros ‘hombres fuertes’ son un fenómeno nuevo. Los caudillos del siglo XIX eran también paternalistas, conservadores, religiosos y nacionalistas.

César Valverde
César Valverde

El lenguaje forma y da sentido al mundo que nos rodea. Las palabras que usamos no ocurren en un vacío; son coherentes con nuestra manera de ver el mundo, nuestra ideología personal. Decir “playada” para describir algo cruel perpetúa la homofobia y usar “hijueputa” apunta a la sexualidad femenina como base del insulto. Usar esas palabras, o dejar de usarlas, es un acto político.

De manera más extendida, lo que leemos y cómo lo leemos también forma nuestra manera de pensar. A mis 13 años, Francisco Vindas me puso a leer Cien años de soledad: yo no podía entender cómo nos dejaba (¡pedía!) que leyéramos una novela tan llena de sexo, violencia y subversión. Pero quedé tan fascinado que la volví a devorar durante las vacaciones y con el tiempo entendí por qué Vindas tuvo fe en sus alumnos: nos quería obligar a pensar, a sentirnos incómodos e ir a nuevos lugares en nuestra lectura.

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