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Evitemos ser el segundo São Paulo

Es preciso cambiar el enfoque individualista y reconocer la corrupción como lo que realmente es

Miguel Sobrado, opinión
Miguel Sobrado, opinión

Donde predominan la corrupción y su pareja la impunidad, no existe libre juego económico ni posibilidad de competencia para el empresario eficiente y honesto que se encuentra fuera de las redes del poder.

La corrupción convierte la competencia en un juego con los dados cargados y, en este proceso, los corruptos, además de acumular capital se tornan en el modelo de empresario exitoso que consolida su influencia y poder.

Erradicar o reducir al mínimo los ámbitos donde opera la corrupción en el mundo empresarial y público es un requisito para el desarrollo y la construcción de un tejido social sano en Latinoamérica. Pero no será posible mientras se pretenda combatirla como un problema moral de personas en vez de un sistema social sobre el cual debe actuarse para romper los círculos viciosos.

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