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Estados Unidos perdió la guerra económica en Afganistán

La estrategia liderada por Estados Unidos en Afganistán debería haber prestado más atención a fomentar el éxito económico y la capacidad estatal y los economistas deberíamos haber podido ofrecer mejores consejos sobre cómo lograrlo

OP_RICARDOHAUSMANN
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Supongamos que usted no supiera nada sobre un determinado país de bajos ingresos, excepto los siguientes datos. Su ingreso anual per cápita en el 2020 fue de apenas $509, el séptimo más bajo del mundo. En los diez años previos al 2019, los flujos de ayuda se habían reducido a la mitad, a apenas $114 per cápita, o 31 centavos de dólar por persona al día.

Como resultado de ello, su PIB per cápita cayó un 14 % en ese período. Mientras tanto, las importaciones anuales per cápita también se desmoronaron a la mitad entre el 2012 y el 2020, a $179, o apenas 49 centavos de dólar por persona al día, uno de los niveles más bajos en el mundo. Las exportaciones per cápita, apenas por debajo de $38, fueron las menores del mundo. La tasa de pobreza oficial aumentó del 38 % en el 2011 al 47,3 % en el 2020.

Frente a estos números, uno no esperaría que la población tuviera mucho entusiasmo por el statu quo. Tampoco que el gobierno obtuviera un apoyo significativo o exhibiera demasiada capacidad para mejorar las cosas.

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