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¿Es mejor la mano dura?

Lo que ocurre en torno a Miss Nicaragua es un caso real de lo que puede ocurrir si se quiebra el Estado de derecho

Miguel Martí, opinión
Miguel Martí, opinión

Miss Nicaragua fue coronada, hace unos días, Miss Universo. Centroamérica lo celebró. Regocijados, millares de nicaragüenses lo festejaron tirándose a las calles enarbolando un símbolo que, para la dictadura, resultó amenazante y peligroso: la bandera blanquiazul de la tierra de Darío. Una expresión espontánea de alegría popular atemorizó al régimen por una razón: porque fue masiva.

Como toda tiranía que se respete, la de Ortega y Murillo respondió rápida y fuertemente. Expulsó del país a la directora del concurso Miss Nicaragua, detuvo a su esposo y a su hijo bajo la demencial acusación de “traición a la patria” y envió un claro mensaje a la flamante Miss Universo: mejor no regrese a su tierra porque irá a dar con sus hermosos huesos a la cárcel.

¿Cómo entender semejante locura? Al parecer, la única explicación posible es el hecho de que la ahora Miss Universo participó en las masivas protestas estudiantiles en el 2018 contra el régimen.

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