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El anillo de poder de Mark Zuckerberg: metaverso

Cada nanosegundo de placer en el metaverso produciría enormes placeres múltiples, por los que Zuckerberg cobraría una y otra vez

Había una vez, en el antiguo reino de Lidia, un pastor llamado Giges, que encontró un anillo mágico que, cuando lo hacía girar en su dedo, lo volvía invisible. Giges entró entonces sin ser visto en el palacio real, sedujo a la reina, asesinó al rey y se instaló como soberano.

Si descubriéramos un anillo como ese, u otro dispositivo que otorgara un poder exorbitante, preguntó Sócrates, ¿sería sensato usarlo para hacer o tener todo lo que se nos ocurra?

El reciente anuncio de Mark Zuckerberg de un fabuloso metaverso digital que nos aguarda a los seres humanos otorga nueva pertinencia a la respuesta de Sócrates: la gente debiera renunciar al poder excesivo y, específicamente, a todo dispositivo que nos conceda demasiados de nuestros deseos. ¿Estaba Sócrates en lo cierto? ¿Renunciaría la gente razonable al anillo? ¿Debiera hacerlo?

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