Armando Mayorga. 7 abril

Hasta el último minuto tuve dudas. ¿De verdad me vacunarán contra la covid-19? A mis casi 59 años, soy de los con menos derecho a ese privilegio. Cuando estaba por sentarme para la inyección, un hombre preguntó cuándo le tocaba a él. «Tengo 69», informó. «Estamos con los de sesenta a setenta; van a llamarlo», le respondieron. Me hice chiquitito porque él tiene más derecho.

Esto ocurrió a media tarde del martes en el Ebáis de Granadilla, Curridabat, donde yo era el penúltimo en la lista de los 100 por ser vacunados ese día. Todos programamos la cita el Jueves Santo, porque llamamos a un número que circuló en un mensaje enviado por WhatsApp, donde se informaba lo siguiente: «Si conocen a alguien en Curri que quiera vacunarse, voy a pasarles un número. Dijeron en las noticias que como 500 personas no fueron a vacunarse por ser Semana Santa. Ellos tienen que utilizar esas dosis».

No eran 500. «541 indicaron que no están interesados en la vacunación y 108 pidieron que los llamaran luego de Semana Santa», confirmó la CCSS. Por eso, quedaron tantas dosis en Curridabat. Llamé al número. Escuché un tono durante 10 minutos y, de pronto, una voz joven pidió mis datos y me dio la cita. Requisito: vivir en Curridabat.

El área de salud del cantón contrató el call center cuando se vio con dosis, pero sin gente. El martes, a las 2:50 p. m., salí vacunado. La médica preguntó a la asistente cuántas dosis quedaban. «13», indicó el muchacho. Entonces comprendí por qué fuera había otra fila de gente con canas, incluso una persona con bastón. Esperaban desde hacía un buen rato por si sobraban dosis. Salieron premiados. La médica los invitó a pasar. Eran para ellos.

Es lo irracional de la vacunación gratuita. Unos se dan el lujo de rechazarla; otros ruegan por ella, pues van con cuentagotas, de forma dispar en las regiones.

Es urgente que la CCSS revise el sistema. Incluso, que considere contratar un call center porque esperar la llamada desespera. Ir a los Ebáis a averiguar si sobran dosis, exaspera. A las puertas de una tercera ola de la pandemia, es necesario acelerar la vacunación en la población más vulnerable.

Nunca confío en mensajes de WhatsApp, pero esta vez era cierto.

amayorga@nacion.com