Armando Mayorga. 23 octubre, 2019

Mucho se habló durante años de impartir educación financiera desde la escuela o el colegio. Nada hicieron los gobiernos ni la Asamblea, y nos estalló en la cara el sobrendeudamiento de los hogares, un problema nacional que estaba bajo la mesa.

Dichosamente, al fin se habla públicamente. La vergüenza quedó atrás porque son más costarricenses quienes se atreven a contar sus angustias, cuaderno en mano, como hizo una trabajadora de la CCSS el sábado, cuyo salario de ¢900.000 se reduce a ¢50.000 mensuales para ella y el hijo.

Las cifras del Banco Central dan una idea de cómo estamos: en promedio, las familias tienen comprometido el 64 % de sus ingresos debido al pago de deudas. Parámetros internacionales indican que lo sano es del 35 % al 40 %.

El porqué llegamos a números rojos tiene responsables: los deudores, pero también los prestamistas, dígase bancos, financieras, cooperativas, asociaciones solidaristas y los etcétera que no miden las consecuencias.

El superintendente general de entidades financieras, Bernardo Alfaro, reveló el miércoles en La Nación el grado de irresponsabilidad al que han llegado algunas entidades, que otorgan crédito a personas que tienen comprometido el 90 % de los ingresos. “Están siendo imprudentes”, dijo.

Lo mismo vale para los emisores de tarjetas: es conocida su irresponsable práctica de saturar de más crédito a personas sobrendeudadas hasta ahogarlas en una cuenta que crece y que, por más abonos, nunca terminan de pagar.

En los últimos nueve años, el mercado creció de 1,3 millones a 3 millones de tarjetas, ¡125 % de incremento!

El colmo es que 2 millones son titulares de la deuda y el millón restante, los llamados “adicionales”. El saldo del débito subió igual, a 1,5 billones y los intereses también andan por los cielos, del 24 % al 49 % anual, pero la mayoría (71 %) andan pegadas al techo.

Los diputados deben aprobar el proyecto de ley para el salvamento, propuesto por el gobierno, porque beneficia a trabajadores, principalmente de clase media, a quienes, por lo general, excluyen de beneficios.

Miren Chile: uno de los causantes del estallido social es el sobrendeudamiento, que se come el 73 % de los ingresos de los hogares. No esperemos algo similar para actuar.

amayorga@nacion.com

Armando Mayorga es jefe de Redacción de La Nación.