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Adam Smith, James Bond, Jesucristo y el vino

El vino sirve para ilustrar cómo funciona la economía, cómo identificar a un enemigo y cómo hacer milagros

La conversión del agua en vino, en las bodas de Caná, fue el primer milagro de Jesús. “Haced lo que Él os diga”, instruyó su madre a unos sirvientes, y la instrucción se convirtió en guía de los cristianos. El vino es básico para la celebración de la Eucaristía, pero también ha resultado de consideración en asuntos más mundanos.

En una escena de la película Los diamantes son eternos (1971), James Bond (Sean Connery) utiliza su conocimiento del vino para darse cuenta de que estaba enfrente de un enemigo que atentaría contra su vida.

Resulta que, mientras descansaba con una amiga en un barco, tocó a la puerta de su cuarto un mozo cuidadosamente uniformado, que dijo traer una comida para ellos, cortesía de los propietarios del barco. Pasó adelante, abrió una botella de Château Mouton Rothschild 1955 y le presentó el tapón de corcho a Bond, para que comenzara la cata.

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