El País

Tragedia retorna a pueblo

Cerro vuelve a castigar zona 7 años después

Arancibia, Montes de Oro (Puntarenas). Casi todos los trabajadores se encaminaban ayer a almorzar cuando el cerró comenzó a estremecerse. Sin tiempo para arrear las reses, ni mucho menos para recoger los trastos de la comida, huyeron de la avalancha. Eran las 10:30 a. m.

Los únicos que no pudieron esquivar el enorme alud fueron siete miembros de una familia y un joven trabajador de la finca cafetalera La Laguna, la cual quedó sepultada por miles de metros cúbicos de tierra.

Estas personas se mantienen desaparecidas, según un primer reporte oficial de la Cruz Roja Costarricense.

La gran cantidad de materiales y lodo que bajó del cerro Arancibia, ubicado a 30 kilómetros al norte de Miramar, Montes de Oro, arrasó nueve casas, una de ellas donde vivía la familia Mejía Jarquín.

El alud también tapó una laguna, cortó un camino y podría haber bloqueado el cauce de los ríos Aranjuez y Veracruz, así como la quebrada Tirrases.

Esto podría producir un nuevo deslizamiento sobre los poblados Bajo Caliente, Ojo de Agua y Villa Bruselas Vieja, comunidades que anoche comenzaron a ser evacuadas, de acuerdo con información de la Municipalidad de Montes de Oro y la Cruz Roja.

A las 7:30 p. m. la Comisión Nacional de Prevención de Riesgos y Atención de Emergencias (CNE) precisó que 130 personas de Bajo Caliente fueron reubicadas en albergues instalados en la escuela de Miramar, debido al peligro de que la laguna de Arancibia se desbordaran y alcanzaran a esta comunidad.

La Cruz Roja detalló que los desaparecidos son el nicaragüense Santos Mejía, su esposa Petrona Jarquín, de 42 años, así como sus hijos Rónald (26 años), Anayanci (13), Carolina (9) y Cristina (3).

Tampoco han aparecido un adulto de nombre Regino ni Carlos Eduardo Marin Chaves, de 15 años. Este último es vecino de Ojo de Agua y hermano de las víctimas que murieron sepultadas por otro alud que ocurrió en el mismo sitio el 30 de octubre de 1993 y el cual mató a seis personas.

Hoy, desde tempranas horas de la mañana, la CNE sobrevolará la zona para determinar si será necesaria la evacuación de otras comunidades, dijo su vocera de prensa, Rebeca Madrigal.

Mientras, funcionarios del Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) examinarán el estado de puentes y caminos.

Lidier Esquivel, geólogo de la CNE, explicó que la avalancha fue producto de la pendiente casi vertical del cerro Arancibia –en la cordillera de Tilarán– y de la saturación de los suelos por las lluvias.

Agregó que el sector presenta una topografía muy quebrada con terrenos ricos en materiales de origen volcánico, piedras fracturadas y entremezcladas con arcilla.

Tensión

En horas de la tarde los retumbos y caídas de piedras continuaban mientras los cruzrojistas comenzaron un rastreo para localizar a los desaparecidos. Sin embargo, no fue posible hallarlos.

Hoy se integrarán a la tarea un grupo de perros entrenados en la búsqueda de personas.

Vecinos de Arancibia y otras comunidades cercanas expresaron que los retumbos aumentaron desde hace cinco meses, pero no le dieron importancia, pese a que no olvidan la tragedia de hace siete años.

"Yo lo estaba viendo (el cerro) hace días. Hoy (ayer para los lectores), sí agarró parejo. Cuando comenzó (la avalancha) agarré a mi hermanito y corrimos. De donde yo venía solo quedó un nubarrón. No se sabía si era humo y viera qué ruido", relató Carlos Iván Chaves, primo de uno de los desaparecidos.

Leonel Jiménez, otro vecino, expresó que escuchó un ruido similar al de una explosión. Pero, cuando llegó al sitio nada más observó su pequeña finca completamente sepultada por tierra.

Este es el primer accidente de este tipo que se presenta en esta temporada lluviosa, que el Instituto Meteorológico Nacional anunció tendrá un 15 por ciento más de lluvias que el invierno anterior.

Colaboraron con esta información Alexánder Ramírez y Vanessa Loaiza, redactores de La Nación.

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