Vanessa Loaiza N.. 21 mayo
Un grupo de vecinos regresaba el 19 de mayo pasado bajo un fuerte aguacero de la escuela Elías Jiménez, en San Rafael Arriba de Desamparados. Cada uno de ellos cargaba una bolsa de comestibles que el MEP entrega a sus estudiantes. Foto: Albert Marín
Un grupo de vecinos regresaba el 19 de mayo pasado bajo un fuerte aguacero de la escuela Elías Jiménez, en San Rafael Arriba de Desamparados. Cada uno de ellos cargaba una bolsa de comestibles que el MEP entrega a sus estudiantes. Foto: Albert Marín

La región central del país, así como el litoral Pacífico tendrán mucho más lluvias este año, en comparación con los promedios históricos del Instituto Meteorológico Nacional (IMN).

El anuncio se hace en momentos en los que la estación lluviosa ya se consolidó en Barva o Santa Bárbara de Heredia, o en Naranjo de Alajuela, así como en Hojancha y Nosara, en Guanacaste o en Paquera, Puntarenas.

Esta condición más húmeda se ha visto favorecida, entre otras razones, por la cercanía de la Zona de Convergencia Intertropical y la presencia de sistemas de baja presión, según explicó este jueves Eladio Solano León, jefe del Departamento de Meteorología Sinóptica y Aeronáutica del IMN.

Según el pronóstico, divulgado en vivo desde la página de Facebook del Meteorológico, para el trimestre de mayo, junio y julio se espera que el Caribe tenga valores de lluvia “ligeramente por encima de lo normal”, lo que significaría entre 10% y el 30% más de precipitaciones en comparación con un año promedio.

El Valle Central y el Pacífico Norte y Sur tendrán un superávit de lluvias cercano al 30%; mientras que en el Pacífico Central, podría haber un superávit de hasta un 50%.

La zona norte es la única que, para este trimestre, podría incluso registrar valores deficitarios, dijo Solano

Si se compara con las condiciones del 2019, hay que recordar que prácticamente todo el país, a excepción de la península de Nicoya y partes del Caribe y la zona norte, tuvo un déficit de lluvias cercano al 20%.

Esto provocado por la influencia del fenómeno de El Niño.

El especialista indicó que ya en setiembre y octubre se pueden esperar condiciones de lluvias “bastante extremas”, especialmente para el Pacífico, el Valle Central y algunas partes de la zona norte, con un patrón lluvioso de entre el 10 y el 30% por encima de lo normal.

El resto del Caribe y la zona de las llanuras (Guatuso, Los Chiles y Upala), tendría precipitaciones similares a las esperadas en una estación lluviosa ordinaria.

A días de la temporada de huracanes

En la cuenca del Atlántico se prevé que la temporada de huracanes, que va del 1.° de junio al 30 de noviembre, registrará entre 15 y 19 ciclones, de los cuales, entre 7 y 10 podrían convertirse en huracanes.

Al respecto, "el Departamento de Ciencias Atmosféricas de la Universidad de Colorado, en Estados Unidos ha estimado que esta temporada será más activa de lo normal, con la formación de 16 ciclones en total, de los cuales 8 llegarán a la categoría de huracán.

“Adicionalmente han estimado que, efectivamente, este año existe una mayor amenaza de ciclones tropicales en el mar Caribe”, reprodujo el IMN.

Esto significa que si bien Costa Rica y Panamá registran las más bajas probabilidades de afectación, las mismas son el doble de una temporada normal, “por ejemplo, la probabilidad de que pase una tormenta tropical a 80 km o menos de la costa es del 5% cuando lo normal es del 3% y lo mismo pasa con el resto de los países de Centroamérica”.

En tanto, el riesgo del paso de un huracán a esa distancia de la costa, en esta temporada, incrementó de un 1% al 2% para Costa Rica y la región.

Sin embargo, si se aclara que, por las pocas probabilidades de predecir la trayectoria de un gran ciclón, no se puede prever que Costa Rica sufra embates directos o indirectos como sí ocurrió con Otto (2016) o Nate (2017).

Arthur es el nombre que llevará el primer huracán de la temporada, seguido por Bertha, Cristobal y Dolly.