Patricia Recio. 16 junio, 2019
Uno de los principales objetivos de la Caja es captar a las adolescentes que tras de convertirse en madre tienen una alta probabilidad de volverse a embarazar en el siguiente año. Fotografía José Cordero
Uno de los principales objetivos de la Caja es captar a las adolescentes que tras de convertirse en madre tienen una alta probabilidad de volverse a embarazar en el siguiente año. Fotografía José Cordero

Al cierre del 2018, unas 7.500 muchachas menores de 20 años se habían colocado el implante anticonceptivo subdérmico que ofrece la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).

Actualmente, ese método se aplica en las regiones Brunca, Huetar caribe, Pacífico central, Huetar norte y Chorotega.

El plan de la Caja es que, durante el segundo semestre de este año, se inicien las capacitaciones en el Valle Central en los Ebáis (Equipos Básicos de Atención Integral en Salud) de las regiones central sur y central norte.

La intención es que, posteriormente, el método esté disponible en todo el territorio.

Angélica Vargas, directora del Proyecto Salud aseguró que, hasta ahora, el método ha sido muy bien aceptado y ha habido una reducción en los embarazos adolescentes.

Según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), la cantidad de menores de 20 años que se convirtieron en madres se redujo en un 6% entre el 2017 y el 2018.

La cifra bajó de un 10.150 a 9.530, para una diferencia de 620 jóvenes.

En cuanto a las menores de 15 años, el número bajó de 300 a 258.

El suministro del anticonceptivo subdérmico lo empezó la CCSS en julio del 2017 como un plan piloto en cuatro regiones del país.

Está dirigido a jóvenes con hasta 20 años que tuvieran una vida sexual activa.

Este dispositivo, que se coloca debajo de la piel de un brazo, ayuda a evitar embarazos hasta por tres años y consiste en una pequeña barra de 4 centímetros por 2 milímetros que contiene etonogestrel, una hormona que evita la ovulación y que, según estudios, tiene un 99,9% de efectividad en evitar el embarazo.

Para optar por este método, las pacientes deben solicitarlo en los centros de salud, en la consulta de atención a adolescentes, o bien, en el internamiento posparto o posaborto.

El método está indicado para las jóvenes que estén en riesgo de embarazo o aquellas que hayan tenido un hijo y elijan el implante.

La CCSS está detrás de las jóvenes que ya tuvieron un parto, pues entre el 30% y 35% de ellas repiten, antes del año, con un nuevo embarazo.

Previamente, deben someterse a una valoración médica y psicosocial y acudir a una consejería sobre la oferta anticonceptiva que tiene la Caja.

Una de las ventajas de este método es que al ser de larga duración, garantiza adherencia y tiene mínimos efectos secundarios.

Las madres adolescentes tienen hasta cuatro veces más riesgo de muerte materna que las adultas y sus hijos mayor riesgo de mortalidad neonatal.

Además, el Instituto Nacional de las Mujeres ha destacado en varias ocasiones que en la mayoría de casos de embarazo en jóvenes, son producto de relaciones impropias o violaciones.