Por: Álvaro Murillo 20 octubre, 2015

El Partido Liberación Nacional (PLN) completó anoche su tortuoso proceso de ratificación de candidaturas municipales para las elecciones de febrero del 2016, aunque dejó evidente la tensión entre grupos base de la agrupación y el afán de la cúpula de mandar señales políticas para el futuro.

En la Asamblea Nacional, celebrada en el Edificio Cooperativo, los liberacionistas completaron las designaciones en cantones donde había conflicto.

El primero de ellos fue Limón, donde la candidatura a la Alcaldía quedó en manos de Rashid Esna, quien apoyó a Eduardo Barboza el día que la cúpula del PLN lo rechazó por ser abogado defensor de acusados por narcotráfico.

El PLN evitó así una desbandada de dirigentes liberacionistas enfadados en Limón, como se veía venir, según el propio Esna. Este acuerdo se fraguó el fin de semana después de que Esna habló con Barboza, quienes se declararon fidelidad recíproca.

Rashid Esna toma candidatura a alcaldía de Limón | GABRIELA TÉLLEZ
Rashid Esna toma candidatura a alcaldía de Limón | GABRIELA TÉLLEZ

Otros cantones solucionados anoche fueron Goicoechea, Puriscal, Santa Cruz, Garabito y Golfito. Este último presentó el mayor conflicto, pues el candidato elegido por la asamblea cantonal, Deilon Arroyo, insistió en pedir la ratificación, pese a tener un juicio pendiente por peculado.

Los asambleístas, a propuesta del presidente del Partido, José María Figueres, lo rechazaron y colocaron a otro dirigente, pero varios militantes vociferaban fuera contra la cúpula.

“Deilon no tiene sentencia en contra y tampoco salió huyendo del país”, dijo Jorge Luis Álvarez en aparente crítica a Figueres. Después, manifestó que hay dirigentes que se irán del PLN en ese cantón.

En cambio sí ratificaron a Tobías Murillo para ser alcalde de Garabito. Él es investigado por presunto peculado, pero prometió que renunciará al cargo y su caso llega a juicio. Después recibió el apoyo de la misma Asamblea Nacional que hacía dos semanas lo rechazaba.

Al cierre de la sesión, el PLN aprobó un código de ética, presentado como una manera de lanzar señales electorales para el futuro.

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