Aarón Sequeira. 14 abril
El diputado Eduardo Cruickshank (der.) propuso, con el apoyo de su jefe de fracción, Carlos Avendaño, un plan para que las sesiones ordinarias y extraordinarias se dividan en dos periodos de tres meses cada uno. Foto: Rafael Pacheco
El diputado Eduardo Cruickshank (der.) propuso, con el apoyo de su jefe de fracción, Carlos Avendaño, un plan para que las sesiones ordinarias y extraordinarias se dividan en dos periodos de tres meses cada uno. Foto: Rafael Pacheco

Los diputados admitieron para estudio un proyecto de reforma a la Constitución Política que tiene como objetivo modificar los periodos de sesiones legislativas, de forma que se cambien las fechas en que el Ejecutivo y el Congreso tienen dominio sobre la agenda parlamentaria.

Específicamente, la propuesta es cambiar la actual redacción del artículo 116 de la Carta Magna, donde se divide el año legislativo en dos periodos de sesiones: ordinarias y extraordinarias.

La idea es que esas sesiones se dividan, cada una de ellas, en dos etapas de tres meses, de forma intercalada.

Actualmente, el año legislativo inicia con tres meses de ordinarias y un mes de extraordinarias, y después siguen otros tres meses de ordinarias y termina con cinco meses de extraordinarias.

Según la Constitución Política, en el etapa de ordinarias son los diputados quienes tienen el control de la agenda de proyectos de ley que se tramitan en el plenario y las diferentes comisiones parlamentarias.

Mientras, en el periodo de extraordinarias, el Poder Ejecutivo es el que determina cuáles iniciativas se estudian y cuáles no.

La propuesta para modificar los fases de sesiones legislativas llegó a estudio de los congresistas a instancias de Eduardo Cruickshank y Carlos Avendaño, del Partido Restauración Nacional (PRN).

Cruickshank asegura que la idea es que apenas empieza, en mayo, un año legislativo, sea el Ejecutivo el que pueda impulsar su propia agenda y no que haya un cajón de sesiones extraordinarias en agosto, que no permite el avance de proyectos de interés de la Presidencia.

“Con esto, se consigue que, al inicio de cada periodo, el Presidente de la República pueda implementar su agenda de proyectos y cuente con la posibilidad de promover su programa de gobierno en los primeros 100 días en el poder”, explica la iniciativa en su exposición de motivos.

Trámite en el Congreso

La admisibilidad de ese expediente legislativo para estudio fue aprobada de forma unánime por los 39 congresistas que estaban presentes en el plenario, en el momento de la votación.

Antes de votar a favor, la iniciativa pasó por tres lecturas ante el plenario del Congreso. La última ocurrió precisamente, el miércoles pasado, el mismo día que se aprobó la admisibilidad del expediente.

Ahora, deberá pasar por una comisión especial que estudie la propuesta y defina si les recomienda a los legisladores aprobarla o no.

Además de Cruickshank y Avendaño, firman la propuesta diputados de otros siete partidos políticos, incluyento los jefes de fracción del Partido Acción Ciudadana (PAC), Víctor Morales Mora; Unidad Social Cristiana (PUSC), Erwen Masís; Republicano Social Cristiano (PRSC), Otto Roberto Vargas, y el vocero del bloque independiente fabricista, Jonathan Prendas.

¿Cuál es el cambio propuesto?

Actualmente, las sesiones ordinarias se dividen en dos partes. El primer periodo empieza el 1.º de mayo y termina el 31 de julio, por lo que dura en total tres meses.

El segundo periodo arranca el 1.º de setiembre y concluye el 30 de noviembre, o sea, también tres meses.

Por su parte, las sesiones extraordinarias se reparten, igualmente, en dos periodos. El primer periodo de sesiones extraordinarias se da en el mes de agosto de cada año, del 1.º al 31, solamente dura un mes. El segundo periodo, el más extenso, va del 1.º de diciembre al 30 de abril de cada año, con lo que se extiende por cinco meses.

La unión de ambos periodos constituye una legislatura, o año legislativo. Cada periodo constitucional consta de cuatro legislaturas.

Ahora, el cambio que se propone debatir los congresistas implica que los periodos de sesiones legislativas se repartan diferente.

Así, las sesiones ordinarias se dividirán en dos partes: un primer periodo que iría del 1.º de agosto al 31 de octubre, o sea, tres meses, y un segundo periodo que se extiende por tres meses, del 1.º de febrero al 30 de abril.

En cambio, las sesiones extraordinarias, cuando el Ejecutivo manda sobre la agenda, tendría dos partes repartidas de esta forma: el primer periodo sería del 1.º de mayo al 31 de julio; el segundo periodo se extendería del 1.º de noviembre al 31 de enero.

La división de los periodos de sesiones legislativas actual se mantiene así desde que los diputados de la Asamblea Nacional Constituyente la generaron de esta forma, modificando la estructura que había tenido desde 1871, cuando las ordinarias eran de tres meses y el resto del año el trabajo parlamentario respondía a lo que determinara el Ejecutivo.