El candidato de Restauración Nacional invitó a su rival del PAC, Carlos Alvarado, a hacer una segunda ronda austera y limpia

Por: Gerardo Ruiz Ramon 4 febrero
Fabricio Alvarado llegó con su esposa Laura Moscoa y sus hijas Fabiana y Dariana (derecha) para dirigir el discurso de la victoria en el hotel San José Palacio. Foto: Diana Méndez
Fabricio Alvarado llegó con su esposa Laura Moscoa y sus hijas Fabiana y Dariana (derecha) para dirigir el discurso de la victoria en el hotel San José Palacio. Foto: Diana Méndez

Fiel al discurso que lo llevó a remontar en la carrera hacia la Presidencia de la República en cuestión de unas pocas semanas, Fabricio Alvarado, candidato del partido Restauración Nacional, destacó el mensaje que a su juicio lanzaron ayer sus correligionaros: “Costa Rica le ha dejado claro algo a los políticos: nunca más se metan con la familia, nunca más se metan con nuestros hijos”.

"Con nuestro movimiento, le devolvimos la esperanza en esta campaña política, la esperanza de recuperar la soberanía, que es la base fundamental de la familia, donde se gestan los valores, la integridad, la transparencia. Costa Rica le ha dejado claro a los políticos tradicionales que nunca más se meta con la familia, no se metan nunca más con nuestros hijos", exclamó el periodista.

A las 11:15 p. m. en el hotel San José Palacio, Alvarado se dirigió a un salón repleto y que desde las 8 p. m. no paraba de vitorear. Varios pastores evangélicos hicieron un culto en el estacionamiento del San José Palacio, mientras aguardaban a que Fabricio Alvarado saliera a dar su discurso.

Fabricio Alvarado

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Posted by nacion.com on Sunday, February 4, 2018

En ese culto danzaron, realizaron prédicas y oraciones por parte de los pastores. Realizaron cánticos y alabanzas. Ministros de distintas congregaciones evangélicas tomaron el micrófono para llamar a la unión de católicos, evangélicos y costarricenses en general, en torno a la candidatura de Fabricio Alvarado.

Unas 600 personas lograron entrar al salón (afuera se quedaron unos 200 más) y coreaban: "Fabricio, Fabricio, Fabricio" y "sí se pudo, sí se pudo". Tras unos minutos de algarabía, el candidato resaltó que en el proceso que culminó ayer, su partido hizo una campaña de altura y sin atacar a nadie.

"Costa Rica no desea más de lo mismo, las campañas políticas de siempre. Me sumo a un movimiento que ha crecido, de unidad, de valores y verdadero progreso. Le lanzo un reto, al otro candidato. Hagamos una campaña austera y limpia. Ya bastante le ha costado al país la campaña política. Ya bastante campaña sucia hemos visto", destacó.

"Como ustedes han visto, fue una campaña diferente, de altura, no tuvimos que atacar a nadie para llegar a donde llegamos, una campaña donde no tuvimos que responder a la campaña sucia, no es nuestro ADN".

Alvarado habló en medio de un ambiente en el que no hubo música evangélica, pero sí mucha gente orando, algunas personas se tiraron al suelo a orar y alabar cuando dieron los primeros resultados. En otros casos las personas levantaron sus manos en alabanza.

"Para nosotros no fue una campaña, fue un movimiento de la gente, de ustedes que aman los principios y valores de este país", les dijo Alvarado Muñoz.

"Solo soy el vasallo y sigo como humilde servidor público, pero que no se confundan con falta de carácter, liderazgo, seré un servidor que no se va a callar", manifestó.

Alvarado, que se tomará ahora dos días de descanso y se reunirá con otros candidatos que participaron en la contienda, agregó: "Hoy les digo que faltan dos meses de trabajo para recordarle a Costra Rica que este es un equipo con las manos limpias y vamos a defender los valores, los principios y valores de Costa Rica".

"Los invito a un movimiento de humildad, invito a los partidos políticos a ser parte y tenemos que unirnos. Los invito a un movimiento de valores, unidad, innovación, progresos. Nos dicen ticos porque pensamos en chiquitico, pero hoy pesamos en grande porque Costa Rica es grande", concluyó.