Josué Bravo. Hace 3 días
La Ley de Educación Dual fue firmada en las instalaciones de la empresa Grupo Vargas, en barrio Cuba, San José, dedicada a la fabricación de etiquetas comerciales y empaques. Foto: Josué Bravo
La Ley de Educación Dual fue firmada en las instalaciones de la empresa Grupo Vargas, en barrio Cuba, San José, dedicada a la fabricación de etiquetas comerciales y empaques. Foto: Josué Bravo

El presidente de la República, Carlos Alvarado, firmó este jueves la Ley de Educación y Formación Dual, con el objetivo de facilitar la formación teórica y práctica de jóvenes que pretenden acercarse al mercado laboral.

Tras firmarla, Alvarado destacó una de las virtudes de esta ley: acumular una experiencia laboral que ayude en la obtención de un empleo.

“Podrán obtener, en su currículo, una recomendación que diga que sí estuvieron trabajando en determinada empresa y que tienen ganas de seguir adelante. Eso es importante porque uno de los principales cuellos de botella que tiene nuestra juventud para acceder al mercado laboral es la falta de experiencia”, explicó el mandatario.

El acto de firma de la legislación tuvo lugar en las instalaciones de la empresa Grupo Vargas, ubicada en Barrio Cuba, la cual colabora desde el año 2000 con el Instituto Nacional de Aprendizaje (INA) en la formación dual para el área de industria gráfica.

(Video) Dilan Medina, estudiante de educación dual

El Congreso aprobó en agosto la Ley de Educación Dual. Esta iniciativa busca que estudiantes de 15 años en adelante matriculen una modalidad de estudios dual y que lo aprendido en las aulas lo apliquen en centros de trabajo.

Esta modalidad de estudios es abierta y opcional. La ley prevé que los estudiantes podrán acceder a becas y a reconocimiento económico.

Andrés Valenciano, presidente ejecutivo del INA, explicó que la beca rondará los ¢130.000 mensuales por estudiantes, pero el monto se podría elevar en caso de que el practicante necesite suplir otras necesidades.

Por su parte, la empresa deberá pagar una póliza de riesgo de trabajo para el aprendiz a través del Instituto Nacional de Seguros (INS), aunque la relación entre la empresa y el estudiante, una vez que se inicie las prácticas, no constituye una relación laboral.

Al no ser un contrato de trabajo, se establece un convenio de matrícula entre el centro educativo y el estudiantes, así como entre el centro de enseñanza y la empresa.

Mediante esta Ley, que tuvo entre sus principales impulsores al diputado liberacionista Wagner Jiménez, se pretende que los estudiantes adquieran experiencia profesional durante 1.000 horas que los prepare con mayor calidad para su primer empleo.

Una de las principales barreras para acceder a un trabajo es, precisamente, la falta de experiencia.

El año anterior, 86.500 jóvenes menores de 24 años estuvieron desocupados.

La cifra equivale al 35% de todos los desempleados en el país durante el 2018, de acuerdo con los datos promediados de las cuatro encuestas continuas de empleo levantadas ese año por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC).

Jiménez, presidente de la Comisión de Ciencia y Tecnología del Congreso, donde inició el tramite del proyecto, puntualizó tres virtudes del texto:

-Es de carácter voluntario para estudiantes, empresas y centros educativos que participen de este modelo de formación, otorga una beca a los aprendices y cada persona que concluya los estudios recibirá una certificación empresarial equiparable al de la experiencia profesional.

-Citó que la encuesta nacional de empleo del segundo trimestre del 2019 señala que el 85% de lo empleadores del país consideran que la variable de experiencia profesional es la principal para contratar trabajadores.

-La Ley sobre educación dual permite la participación de grandes, medianas y pequeñas empresas, siempre y cuando tengan la capacidad instalada para recibir aprendices y brinden la seguridad durante la práctica de los estudiantes.

-Los estudiantes podrán obtener una beca de transporte, alimentación y vestimenta, por ejemplo.

-Para ello, la ley ordena al INA asignar como mínimo el 1% de su presupuesto ordinario anual para crear un Fondo de Becas para los estudiantes, al cual deben contribuir las empresas grandes que participen del convenio con ¢120.000 por cada aprendiz que reciban.

-Quedan exentas de este aporte empresas medianas y pequeñas. A modo de ejemplo, este año el INA tiene un presupuesto de ¢145.502 millones. Ese 1% equivaldría a ¢1.455 millones.

El presidente del INA mencionó que si bien el país ya aplica la educación dual, la legislación viene a facultar a otras instituciones de formación para que puedan ampliar sus ofertas en esta modalidad.

Añadió que las nuevas instituciones que apliquen deberán ser certificadas por el INA, especialmente los mentores que capacitarán a los estudiantes.

Marco Vargas, dueño del Grupo Vargas, aseguró que esta legislación ofrece un “ganar ganar”.

“Ganan los jóvenes que podrán insertarse al mercado laboral con más facilidad, gana la empresa al poder disponer de mejor material humano que la haga más competitiva y gana el país porque aumentará su producción y generará mayores empleos”, comentó el empresario.

En la actualidad, el INA ofrece 33 programas de capacitación dual en áreas como turismo, industria gráfica, mecánica de vehículos, comercio y servicios, electricidad e industria alimentaria.