Álvaro Murillo. 17 diciembre, 2014

El embajador de Costa Rica en Israel, Rodrigo Carreras, está en proceso de despedidas en Oriente Medio, para asumir un destino muy distinto e igualmente complicado: Cuba.

El Consejo de Gobierno conoció ayer el traslado de Carreras como representante nuestro ante el gobierno de Raúl Castro, con el cual, el país formalizó relaciones diplomáticas durante el gobierno de Óscar Arias (2006-2010).

Carreras, experimentado diplomático profesional, fue nombrado en Israel al comenzar la administración de Laura Chinchilla (2010), cuatro años después de que Arias decidiera cambiar la sede de la embajada de Jerusalén a Tel Aviv, visto como un viraje en la posición tica hacia el añejo conflicto israelo-palestino.

Entrevistado ayer por este medio , Rodrigo Carreras consideró “muy importante” la relación con Cuba por su liderazgo en el Caribe y porque ambos países son, de momento, miembros de la troika de la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe (Celac).

Consultado por su desempeño durante la más reciente crisis entre Palestina e Israel (del cual se declara amigo), el diplomático dijo haber actuado conforme a las instrucciones emitidas desde la Cancillería, en San José. “Creo que si se me confía otra misión importante, es índice de buen desempeño”, expresó Carreras, quien también fue representante en Israel en periodos pasados, además de ocupar dicho cargo en Nicaragua y ser vicecanciller.

“Desde que don Luis Guillermo ganó las elecciones, puse mi cargo a su disposición y me ha confiado un nuevo destino delicado e importante para nuestra política exterior. Como embajador de carrera, estoy a las órdenes del señor presidente y del señor canciller. Espero recibir mis instrucciones en próximos días para el cumplimiento de mis deberes ante el interés nacional de Costa Rica”, manifestó Carreras, quien pretende instalarse en La Habana, a mediados de enero.