Patrimonio

Antigua casa en Quepos renacerá como una biblioteca y galería

Proyecto para rescatar este inmueble fue el ganador del certamen Salvemos Nuestro Patrimonio Histórico Arquitectónico

Es un edificio agonizante, pero sus paredes encierran historia de todo linaje: la que revive la opulencia de las clases adineradas durante la explotación bananera en el Pacífico costarricense y la de las fuerzas laborales que, tras dejar sus energías en las plantaciones, forjaron las bases de la economía nacional.

Una de las casas ubicadas en la antigua "zona americana" de Quepos, Puntarenas, donde residían los jefes y colaboradores de la Compañía Bananera de Costa Rica –que antes se llamó United Fruit Company–, es la ganadora del certamen Salvemos Nuestro Patrimonio Histórico Arquitectónico.

En su XXI edición, el concurso, organizado por el Centro de Patrimonio del Ministerio de Cultura, entregó ¢120 millones para convertir la deteriorada estructura en una biblioteca y pinacoteca (galería de pintura) que sirva a los habitantes.

Adicionalmente, el ente premió con ¢12 millones al equipo de arquitectos responsable de elaborar la propuesta: Melissa Muñoz Martínez, Natalia Zúñiga Villalobos y Ulises Pérez Araya.

El proyecto para crear la biblioteca y pinacoteca municipal Paseo del Mar resultó ganador entre 14 postulaciones.

El año pasado, la ganadora de este certamen fue la escuela Andrés Briceño Acevedo, ubicada en el distrito Quebrada Honda, del cantón de Nicoya, en Guanacaste.

A lo largo de 21 ediciones, el certamen "Salvemos nuestro patrimonio histórico arquitectónico" ha destinado recursos para la recuperación de edificaciones localizadas en San José, Cartago, Heredia, Guanacaste, Limón y Puntarenas.

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Adicional al monto del premio, en esta oportunidad la municipalidad de Quepos invertirá ¢100 millones en el remozamiento de la vivienda.

William Monge, director del Centro de Patrimonio, aseguró que las reparaciones que se le harán a la casa no tocarán su estructura base, algo que no es permitido cuando se trata de restaurar un edificio con declaratoria patrimonial.

Esto, porque el inmueble forma parte de un conjunto de 52 edificios declarados patrimonio histórico y arquitectónico en el 2012.

"Es un proyecto de restauración en el que no se puede tocar el patrimonio, entonces no implica remodelación. No se va a modificar la estructura para dar pie a un edificio nuevo", aseguró Monge.

Según explicó, se acondicionará el lugar con detalles de seguridad y accesibilidad. Por ejemplo, con un sistema contra incendios y con pasos para personas con discapacidad.

Asimismo, se pintará por completo y se harán reparaciones poco invasivas en lugares críticos como las ventanas de la casa.

Monge destacó que una de las razones de la elección de este inmueble es porque todavía conserva su proceso constructivo original, típico de las casas de la antigua zona americana, diseñadas para clima caliente.

"A veces se cree que la imagen original del edificio se pierde, se deteriora, pero aunque pudo haberse perdido un poco ese tejido histórico, el proceso constructivo, ese aprendizaje y cimiento con el que se levantó, sigue ahí, inmerso en la estructura", añadió Monge.

Las celosías de madera equipadas con cedazo contra los mosquitos son una de las principales características de estos recintos. Destacan en ellos otros ornamentos como cerraduras, agarraderas, picaportes y bisagras de bronce.

Se trata de inmuebles que la Compañía Bananera de Costa Rica construyó a base de maderas reposadas en gran cantidad de químicos, los cuales han hecho que estos subsistan al paso del tiempo y a la acción de las termitas, típicas en el Pacífico.

La casa en cuestión funcionó hasta hace poco como sede de la Fuerza Pública de Quepos.

El grupo de 52 edificaciones con declaratoria patrimonial del que forma parte, reside en una finca de 27 hectáreas, ubica frente a la marina Pez Vela.

Dichos inmuebles, construidos en la década de los 40 del siglo pasado, pertenecen a la arquitectura de enclave, es decir, a la instaurada por la actividad bananera.

Posterior a la Compañía Bananera de Costa Rica, en 1986, la zona americana acogió a funcionarios de la empresa Palma Tica. Sin embargo, tras varias anomalías, el Estado rescindió el contrato con la firma y esta debió retirarse en el 2007.

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Por la cobertura boscosa y las pendientes que presenta el terreno, la región ingresó al régimen de Patrimonio Natural del Estado y su custodia se otorgó al Ministerio de Ambiente y Energía (Minae).

Hoy, esa cartera permite a la Municipalidad de Quepos impulsar propuestas para salvaguardar el patrimonio arquitectónico residente en la zona americana. De ahí surgió la iniciativa de presentar un proyecto para rescatar la casa ganadora del certamen del Centro de Patrimonio.

En el 2014, una propuesta de intervención de este conjunto arquitectónico, elaborada por el Centro de Patrimonio, señaló que de esas 52 edificaciones de la antigua zona americana quepeña, 40 todavía se encontraban ocupadas, mientras que 12 estaban en desuso.

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