Álvaro Murillo. 6 diciembre, 2014
Imagen de febrero de este 2014, cuando la presidenta Laura Chinchilla asumió por Costa Rica la presidencia anual de la Celac, de manos del anfitrión cubano, Raúl Castro. | ARCHIVO LN
Imagen de febrero de este 2014, cuando la presidenta Laura Chinchilla asumió por Costa Rica la presidencia anual de la Celac, de manos del anfitrión cubano, Raúl Castro. | ARCHIVO LN

Cerca de $5 millones tiene ya apartados el Gobierno para alojar la cumbre presidencial más grande de su historia, en la última semana del mes de enero, cuando llegarán 33 delegaciones de países miembros de la Comunidad de Estados de Latinoamérica y Caribeños (Celac).

A pesar de los apuros financieros gubernamentales y la fuerte discusión política sobre el gasto público, las partidas presupuestarias están reservadas para realizar la cita, con la cual el país se comprometió desde tiempos del gobierno de Laura Chinchilla.

Costa Rica ocupa la presidencia pro témpore (PPT) de la Celac y, como tal, tiene la responsabilidad de organizar la cumbre, en la cual cederá el puesto a Ecuador.

Por eso, ahora las autoridades de la Cancillería están corriendo para garantizar que para la fecha prevista haya instalaciones adecuadas con comunicaciones, hospedaje, alimentación y transporte acorde con la investidura de los presidentes, cancilleres e invitados especiales.

“Es una mala coyuntura (por lo financiero)”, reconoció el vicecanciller Alejandro Solano, aunque celebró que los diputados aprobaran el financiamiento conscientes de que, si no, sobrevendría “un desastre” para la imagen de Costa Rica.

Son entonces $5 millones, el equivalente a ¢2.675 millones lo que la Cancillería presupuesta para la organización. Es igual, por ejemplo, a lo recaudado en la Teletón en Costa Rica en las cinco ediciones entre el 2009 y el 2013.

Solo en alquilar las instalaciones del centro de eventos Pedregal (San Antonio de Belén) se gastarán ¢160 millones. Se suman los ¢194 millones que se pagarán a la empresa Alzara Grupo de Comunicación S.L., firma española contratada para que organice la reunión, por su experiencia en las actividades del 2013 en La Habana y del 2012 en Chile.

Estos dos contratos ya fueron aprobados por la Contraloría General de la República (CGR), que en su oficio DCA-2681 reconoció la premura de la reunión presidencial y el riesgo de quedar mal con la organización de la cita.

“De no realizarse los procedimientos de contratación para el evento, se impactaría no solo la imagen del país frente a la comunidad internacional, sino que se comprometen la participación política internacional y su peso en la toma de decisiones que a fin de cuentas impacta en la política interna”, dijo la Contraloría.

Esto mismo reconoció el propio Ottón Solís, diputado oficialista abanderado de la reducción de gastos estatales. “Los partidas quedaron intactas. Yo fui advertido por el viceministro (Eduardo Trejos, de Asuntos Administrativos). Entendimos que era un compromiso adquirido y que es importante para el país, con una gran cantidad de exigencias en asuntos de seguridad y otros”.

Necesario. El vicecanciller Solano explicó que $5 millones es un monto más bien bajo si se compara con lo que costó la cumbre del 2013 en Cuba ($8 millones) y más aún confrontado con la de Chile, en el 2012 (unos $13 millones).

La previsión es que el 95% de los proveedores sean nacionales, aunque sí será necesario traer de fuera autos blindados, pues así lo pidieron al menos cuatro delegaciones. Solicitaron, incluso, un mínimo de grosor de los vidrios.

La flotilla prevista es de 150 vehículos y, de ellos, al menos 66 deben ser de alta gama, para uso de mandatarios y cancilleres.

Se suma la instalación de decenas de salas en Pedregal con muebles, equipo de cómputo y comunicación telefónica, además de la señal televisiva.

No puede faltar la alimentación en tres tiempos de comida para cerca de 4.000 personas en los momentos más importantes de la cumbre, además de los servicios de traductores con disponibilidad las 24 horas.

Costa Rica pagará también el hotel de los gobernantes y sus cancilleres, además de los jefes de delegación de cada país.

Otra contratación necesaria es la de un helicóptero para atender posibles emergencias, aunque por ahora se está pidiendo colaboración de países vecinos, dijo Alejandro Solano.

A la organización se añade la preparación de hospitales cercanos a los hoteles de los presidentes y al centro Pedregal, así como otros lugares que podrían incorporarse a la agenda de los invitados. Por ejemplo, es posible que la presidenta chilena Michelle Bachelet aproveche para realizar una visita oficial al país.

El vicecanciller insistió en que con esta cumbre culmina un año en que el país ha reforzado su protagonismo internacional.