Daniela Cerdas E.. 4 septiembre
Desde el 17 de marzo tanto universidades públicas y privadas tuvieron que migrar a la educación a distancia tras la llegada del covid-19 a Costa Rica. Foto con fines ilustrativos.
Desde el 17 de marzo tanto universidades públicas y privadas tuvieron que migrar a la educación a distancia tras la llegada del covid-19 a Costa Rica. Foto con fines ilustrativos.

La pandemia vino a revelar el potencial de la educación virtual en el proceso de enseñanza y aprendizaje para los alumnos dentro de una realidad globalizada.

Sobre este potencial conversaron, este jueves, expertos reunidos en el webinar “Educación virtual universitaria en la era covid-19”, organizado por La Nación.

Participaron Juan Montañez, director general regional para Centroamérica de la Universidad San Marcos; Luis Paulino Méndez, presidente del Consejo Nacional de Rectores (Conare) y rector del Instituto Tecnológico de Costa Rica (Tec); y Valeria Lentini, investigadora del Estado de la Educación.

En el caso de las universidades públicas, Méndez indicó que, con el proceso a distancia que están implementando por la covid-19, están viendo todas las “bondades” que tiene el modelo.

Consideró que se podría aumentar la cobertura, reducir los costos para que los alumnos no tengan que desplazarse hasta el campus universitario y que no tengan que tener un apartamento cerca de la universidad.

También habló sobre la posibilidad de, por ejemplo, en lugar de traer un experto al país para dar una capacitación, que esta se pueda dar en línea.

“Queremos sacar provecho, estamos analizando lo que llamamos como Conare, un modelo mixto donde la parte virtual sea importante pero no dejar la parte presencial por fuera.

“En los temas que tienen que ver con destrezas prácticas de laboratorio, es difícil (...), los equipos son muy caros y equipar laboratorios cuesta millones de dólares pero uno podría decir que los simuladores son una gran herramienta”, dijo Méndez.

En el Tec mantendrán las clases 100% a distancia durante el segundo semestre debido al aumento de enfermos por la pandemia.

En la Universidad San Marcos, por ejemplo, el 100% de los estudiantes están en un modelo virtual.

Montañez relató que en Colombia se realizaron unas pruebas sobre el desempeño de los estudiantes en la educación superior y los resultados arrojaron que los alumnos de la educacion virtual tenían mejores resultados que los que entraron con el modelo presencial.

“Son estudiantes que llegan con conocimiento previo muy amplio de lo que están estudiando; el 85% estudió algo relacionado con lo que trabajaba”, comentó.

Manifestó que siempre se ha discutido que la educación virtual no es de calidad y que la gente no aprende. Para él, es todo lo contrario.

“Hoy, la educación virtual está solucionando esa posibilidad de capacitación de todas aquellas personas que están en el mercado laboral, pero que nunca tuvieron una posibilidad de acceder a la educación superior por tiempo, por dinero.

“Los países claramente son bastante desiguales; la educación siempre estuvo de alguna manera enfocada hacia las élites”, dijo Montañez.

Para Valeria Lentini, el reto que plantea en general la educación a distancia es definir el criterio de calidad para la virtualidad; determinar cuáles son las necesidades de los estudiantes; cuánto es virtualizable, cuánto no es virtual y cómo se desarrollan las habilidades blandas en entornos virtuales.

“Las oportunidades que nos trae este experimento que está ocurriendo, sin haberlo pedido, es que se actualiza la docencia en el uso de tecnología, mejora la infraestructura y conectividad, perdemos el temor a la tecnología para la enseñanza y aprendizaje, promovemos la autonomía de los estudiantes, reducimos costos de desplazamiento y es una oportunidad para las zonas alejadas”, manifestó.

Preocupación

Aunque durante este tiempo de pandemia se han dado cuenta de las bondades de la educación a distancia, Méndez admite preocupación de que el alumno pierda la experiencia de la vida universitaria en medio de una educación virtual.

“Cómo vamos a sustituir toda la parte de cultura, de deporte, de acción social. Esto genera otras habilidades, otras competencias. Entonces, tenemos que trabajar ahí muchísimo, es un reto, un desafío de cómo abordarlo.

“En cuanto a estas habilidades para la vida o competencias para la vida, estamos pensando en el impacto para los estudiantes que ya no tienen esa experiencia”, dijo el funcionario.

Ordoñez explicó, con respecto al desarrollo de las habilidades blandas durante la educación virtual, que el concepto de autonomía en un modelo de educación virtual es fundamental y es el principal elemento que el docente debe ayudar a construir a los estudiantes.

“Ahí estamos atacando ese concepto de las habilidades blandas, en el ejercicio de la autonomía, del manejo del tiempo, de esa independencia de ese estudiante, el que sabe que tiene que hacerlo y no está obligado porque nadie lo está viendo, pero hace parte de su constructo como futuro profesional”, dijo Montañez.

Para Luis Paulino Méndez, la pandemia les dio el “empujón” que ocupaban las universidades públicas para empezar a usar masivamente la tecnología en la academia, no solo en la docencia, sino también en la investigación, en la acción social, en la posibilidad de hacer investigación conjunta con los mejores institutos del mundo.

“Tenemos buenas expectativas de sacarle provecho a la crisis, verle la parte positiva; esto nos obligó a hacer los cambios y lo que queda, como decía Valeria (Lentini), es no esperar a que pase la pandemia para tomar decisiones, sino empezar a tomarlas lo más pronto posible”, concluyó el rector.