Gustavo Arias Retana. 23 mayo
El catedrático Minor Salas en un conversatorio sobre pena de muerte realizado en la Universidad de Costa Rica (UCR), en 2008. Fotografía de Mónica Bolaños tomada de la página web de la UCR.
El catedrático Minor Salas en un conversatorio sobre pena de muerte realizado en la Universidad de Costa Rica (UCR), en 2008. Fotografía de Mónica Bolaños tomada de la página web de la UCR.

Un catedrático de la UCR, entonces de 45 años, fue sancionado con una suspensión de ocho días por escribirle a una estudiante de 20 años que quería verla en calzones, entre otras manifestaciones.

Esa fue la sanción que la Facultad de Derecho le impuso a Mainor Enrique Salas Solís en agosto del 2015, luego de que la Comisión de Hostigamiento de la Universidad de Costa Rica (UCR) concluyera que había incurrido en una falta grave.

Tras cumplir con esa sanción, el docente en propiedad se reincorporó a sus funciones y actualmente imparte clases, pese a que parte del estudiantado se niega asistir a cursos suyos, o bien, que sea nombrado como su director de tesis.

Así lo dio a conocer este miércoles el semanario Universidad en un artículo donde además del testimonio de Fernanda, la joven en cuestión, aparecen otros nueve relatos de estudiantes, exestudiantes y egresadas de la UCR, quienes aseguran haber sufrido acoso sexual e insultos por parte de Salas, en los últimos años.

Ellas también afirman que escuchaban al catedrático expresarse con un vocabulario obsceno, en el cumplimiento de sus funciones. Actualmente, Mainor Salas labora medio tiempo como docente y otro medio tiempo como investigador universitario.

Si bien esa sanción se emitió hace cuatro años, ahora que se revela públicamente, el mismo rector Henning Jensen reconoce que es necesario impulsar una reforma al reglamento sancionatorio “para poder darle una más expedita protección y resolución a los casos” y para ello, hará la recomendación al Consejo Universitario en las próximas semanas.

No obstante, Jensen insiste en que este no es un tema exclusivo de la UCR, sino que la revisión de la legislación y los reglamentos también debe ser a nivel nacional.

"Creo que tanto a la ley nacional, como a nuestro propio reglamento, le falta eficiencia y no puedo concebir que exista una cantidad tan grande de denuncias no formales, pero tampoco puedo concebir que además de existir esas denuncias no formales, se den denuncias formales cuyo tratamiento o procedimiento lleve tanto tiempo.

“Creo que en estas cosas tenemos que ser más eficientes y expeditos. En otras universidades del mundo este tipo de circunstancias se resuelven con una gran prontitud porque aquí está en juego la dignidad, la integridad física, moral y psicológica de las personas y eso requiere de una respuesta muy rápida", afirmó el rector de la UCR.

Con él coincide Paola Brenes, psicóloga del equipo interdisciplinario contra el hostigamiento sexual del Centro de Investigación en Estudios de la Mujer de la UCR, quien enfatiza en que la sanción máxima de ocho días de suspensión “se queda corta ante una falta grave".

Para ella, además de elevar la pena, se debe establecer un criterio más claro de cuándo un hecho debe ser considerado como una falta grave o muy grave, ya que actualmente queda a discreción de quienes analizan cada caso.

"Consideramos que hay una distancia bastante amplia entre una falta grave, que es de máximo ocho días y una falta muy grave que conlleva el despido sin responsabilidad. Sí consideramos, y eso lo hemos estado discutiendo desde hace bastante tiempo, que es necesaria una reforma al reglamento, donde para las faltas graves se establezca más tiempo de suspensión, no es suficiente lo que está hasta ahora.

“Es un reglamento antiguo, sí es un reglamento actualizado en el 2013 y el 2018, pero en términos de faltas graves se queda corto. Ahora bien, no podemos esperar, ni generar la expectativa que cualquier sanción por hostigamiento sexual va a desembocar en un despido", precisó Brenes.

'Sacadas de contexto’. Universidad informó de que contactó a Salas, pero respondió que “por lo delicado del tema” prefería que su abogado, Boris Molina, diera las respuestas.

Molina, consultado por La Nación, envió a este medio el mismo texto que a Universidad, en donde expresa que algunas de las frases de su cliente “fueron totalmente sacadas de contexto” y que quienes lo atacan son “quienes jamás han puesto un pie en sus cursos”.

“Sería bueno que, en búsqueda de la simetría de la información y de la imparcialidad, se buscara el criterio de aquellas personas que quieran contar su experiencia favorable en las clases, o fuera de ellas, con el profesor Salas. Incluso, haciendo hasta una convocatoria en redes sociales, tal cual parece que hicieron quienes ahora le acusan (haciéndose llamar una “manada” feminista)”, afirmó Molina en el texto enviado a La Nación.

Y añadió: “Pareciera que existe un plan general para lograr el despido del profesor Salas de la UCR a toda costa y para su ‘linchamiento’ público. Algunas acciones difamatorias ya se han ejecutado en ese sentido, en clara violación a sus derechos fundamentales”.

Malestar estudiantil

Para Luis Eduardo Zapata, presidente de la Asociación de Estudiantes de Derecho, el castigo actual de solo ocho días, atiza el temor del alumnado a denunciar, pues consideran que existe el riesgo de recibir represalias académicas a posteriori.

“Siempre ha habido un temor por todo lo que implica, como hay una estructura jerárquica hay temor a tener represalias académicas, hay una desconfianza en el sistema de denuncias que existe a lo interno de la universidad y por la misma posición jerárquica en la que está el profesor respecto al estudiante hay siempre un temor.

“(...) Don Mainor no es el único profesor sobre el cual yo tengo conocimiento que han materializado situaciones de acoso. Mainor es uno de los más sonados, pero hay otros profesores que están impartiendo clases que la facultad sabe bien quiénes son.

"Pese a que no hay una denuncia, la facultad tiene conocimiento porque los estudiantes lo han manifestado en más de una ocasión. Nosotros, en la Asociación, tenemos conocimiento de al menos cinco profesores desde que yo entré a la organización, en octubre de 2018”, dijo Zapata.

Agregó que en febrero pasado el malestar hacia el comportamiento de Mainor Salas fue comunicado al decano de la Facultad de Derecho, Alfredo Chirino, en una carta en la que la Asociación pide que no lo nombren como profesor del curso de Derecho Penal.

“Es sabido que el estudiantado de nuestra facultad muestra siempre fundado temor en matricular con el profesor Salas, contra el cual se han presentado ya denuncias ante la Comisión Institucional contra el Hostigamiento y Acoso Sexual de nuestra universidad, llegando a término incluso con sanción".

"Además, las y los estudiantes han externado que el profesor expresa comentarios misóginos, irrespetuosos, que incurre constantemente en manifestaciones sexistas y que en sus cursos los estudiantes se han sentido vulnerados, acosados y hostigados”, señala el oficio AED-008-2019.

El caso denunciado por ‘Universidad’

Universidad dio a conocer el relato de Fernanda y otras nueve mujeres. Aunque solo el caso de la primera se denunció formalmente ante la Comisión de Hostigamiento de la UCR. Eso ocurrió en 2014 y concluyó con la sanción de ocho días de suspensión para el catedrático, en agosto del 2015.

Ese es el castigo máximo que contempla el reglamento de la UCR en contra del hostigamiento sexual para los docentes y personal administrativo que incurran en una falta grave.

Incluso, esa pena es muy inferior a la que recibiría un estudiante por hechos similares, pues para ellos, la sanción contemplada va de los 15 días a un mes de suspensión.

En esa oportunidad, según Universidad, la Comisión calificó los hechos denunciados como una falta grave, luego de concluir que Mainor Salas hizo uso de “diferentes estrategias para evitar que la estudiante suspenda su comunicación con él".

“Entre ellas se identificaba 'retarla cognitivamente’ a discutir temas sexuales como parte de una relación académica entre profesor y estudiante; hacerse la víctima por una supuesta actitud displicente de la estudiante; buscar formas verbales para despertar el erotismo en la estudiante y que entonces se abra a comentar experiencias propias en ese ámbito”.

Como prueba de su testimonio, la joven denunciante aportó mensajes privados de Facebook, donde Salas, en apariencia, le solicitaba entre otras cosas, fotografías en ropa interior.

“Quiero verte en calzones...! (sic.)”, se lee en uno de los mensajes, que según Universidad, el catedrático le envió a la denunciante por esa red social.

En esa mensajería, agrega el medio, también se leen frases como: “En qué fase sexual estás ahora…? Qué te excita mucho? Algo con lo que fantasees seguido (sic)”. O comentarios como “A mí me pone como loco agarrar a una jovencita de unos 20 añitos y tratarla como una completa zorra”.

Fernanda se atrevió a presentar la denuncia luego de que Salas la reprobó en un curso, según ella, sin ninguna justificación. El docente tampoco aprobó a un amigo suyo, que un día, en broma, había dicho que eran novios.

“Desde ahí fue un infierno. Todas las clases nos gritaba, a todas horas, en todo momento, no importaba lo que estuviéramos haciendo”, expresó la joven a Universidad.

En otro de los testimonios recogido por ese semanario, una joven identificada solo como Megan, relató que Salas un día le dijo "que tenía que liberarme sexualmente, que él ya lo había hecho. Dijo que estaba bien que cuando estuviera ‘cogiendo con quien estuviera cogiendo’, pensara en él, que es algo normal”.

Otra estudiante, por su parte, contó lo que le habría dicho el docente de Derecho: “Decía cosas como: ‘ya sé por qué sus papás le pusieron María José, porque no sabían si era hombre o mujer’, o ‘una muchacha como usted debería estar con un hombre como yo’".

Polémica declaración de decano: ‘No representan la posición de la universidad’

La cúpula de la UCR se distanció de las polémicas declaraciones del decano de la Facultad de Derecho, Alfredo Chirino, quien dijo al semanario Universidad que detrás de Mainor Salas “hay toda una leyenda negra de la forma en que él da clases, los ejemplos que utiliza, algunas referencias que hace; pero todo han sido rumores”.

Primero, en un comunicado de prensa el rector a. i., Fernando García, declaró que las afirmaciones de Chirino “no representan la posición de la universidad”, pues “los casos de acoso y hostigamiento sexual no son trivialidades o rumores”.

"Se sabe que tenemos un problema de acoso sexual en la universidad, como en muchas instituciones públicas, y no pretendemos ocultarlo, más bien hemos impulsado campañas para motivar que las personas víctimas denuncien, la administración está del lado de las víctimas”.

Posteriormente, el rector Jensen, en una llamada telefónica desde Perú con La Nación, secundó esa posición: "Yo no utilizaría ese tipo de caracterizaciones, sobre todo que el concepto de leyenda hace referencia a acontecimientos fantásticos.

"Yo no puedo afirmar que lo atribuido al señor Salas sea la verdad, pero sí puedo decir que lo que transmiten las víctimas tiene que ser tomado como un hecho real, es decir, no puede ser tratado como un hecho fantástico, tiene que ser tratado como una realidad muy concreta, muy acongojante y tiene que ser tratado con empatía ante el dolor y la desesperación que provoca este tipo de comportamiento de parte de una persona hacia otra.

“Ser tratado como objeto sexual y, además de ello, con violencia verbal, es una denigración insoportable y absolutamente inaceptable. Es absolutamente condenable, yo parto de una posición de empatía con las víctimas”.

La presidenta ejecutiva del Inamu, Patricia Mora. Foto: José Cordero
La presidenta ejecutiva del Inamu, Patricia Mora. Foto: José Cordero
Patricia Mora, presidenta del Inamu: ‘Es absolutamente inaceptable’

En tanto, la presidenta ejecutiva del Instituto Nacional de la Mujer (Inamu), Patricia Mora, dijo que es "inaceptable” el vocabulario y las frases externadas por Mainor Salas, según los testimonios recolectados por Universidad.

Al mismo tiempo, exhortó a las autoridades de la UCR a tomar las acciones correctivas necesarias que garanticen a los estudiantes que “tendrán absoluto acceso a la justicia y que serán escuchados, acompañados y comprendidos”.

"Para nosotras es absolutamente inaceptable que un profesor universitario utilice su posición de poder frente a las y los estudiantes para violentarles y degradarles.

“Esas frases obscenas, los insultos, las proposiciones sexuales que recibieron estas estudiantes nos parecen que son expresiones totalmente claras, clarísimas, de una violencia machista, misógina, sexual, tanto verbal como psicológica”, manifestó Mora.