Daniela Cerdas E.. 5 mayo
Elian Ruiz, alumno de tercer grado dela escuela de barrio Limoncito es uno de los encargados de custodiar los abanicos de la escuela en su casa para que no se los roben. Fotografía: Alejandro Gamboa Madrigal
Elian Ruiz, alumno de tercer grado dela escuela de barrio Limoncito es uno de los encargados de custodiar los abanicos de la escuela en su casa para que no se los roben. Fotografía: Alejandro Gamboa Madrigal

Elián, de tercer grado, carga el ventilador de la escuela hasta su casa todos los días al finalizar las clases, para resguardarlo de los ladrones. Están seguros de que, si lo dejan en el centro educativo, se lo van a robar como ya ha ocurrido en otras ocasiones.

Al día siguiente, lo carga de nuevo de regreso hasta su clase porque sin el apreciado aparato no se pueden recibir lecciones en la escuela de barrio Limoncito, donde no hay edificio, sino unas paredes removibles con latas de cinc encima, bajo las cuales los 30 grados se sienten aún más intensos por la humedad.

Esa es solo una de muchas incomodidades que sufren los casi 700 alumnos de este centro educativo de Limón, donde están las peores del escuelas del país, como lo dijo el propio ministro de Educación, Édgar Mora.

“La situación de las escuelas es mala en todo el país , pero en Limón es todavía peor”, manifestó el jerarca a este medio.

De las 633 órdenes sanitarias que tienen los centros educativos en el país, 110 pertenecen a centros educativos de Limón, según información del MEP.

(Video) Infraestructura de la escuela de Barrio Limoncito

En la escuela Limoncito tampoco hay comedor. Los alimentos se preparan a 150 metros de donde funciona el centro educativo, en la cocina de una casita de madera, alquilada, que también sirve de dirección y oficinas administrativas de la escuela. Las ollas con la comida preparada se llevan en un carretón hasta el parqueo de una iglesia donde funciona el centro educativo desde hace dos años.

La comida es servida en la “soda” del parqueo que consiste básicamente en palos con techo de hojas. Los niños comen en su “aula” donde el calor, el hacinamiento y la oscuridad acompañan sus clases.

En el lugar donde los estudiantes de la escuela de barrio Limoncito reciben clase se construyeron improvisadas unas aulas, pero si es mucho el sol resulta imposible estar por el calor. Los alumnos salen a la sombre del árbol para resguardarse y entre esas piedras reciben educación fisíca. Fotografía: Alejandro Gamboa Madrigal
En el lugar donde los estudiantes de la escuela de barrio Limoncito reciben clase se construyeron improvisadas unas aulas, pero si es mucho el sol resulta imposible estar por el calor. Los alumnos salen a la sombre del árbol para resguardarse y entre esas piedras reciben educación fisíca. Fotografía: Alejandro Gamboa Madrigal

Los 700 niños y funcionarios solo tienen tres inodoros unisex para todos.

"Aquí estamos en condiciones paupérrimas, con esfuerzo se recogieron fondos y se logró colocar en las aulas la parte eléctrica, pero en diciembre del año pasado se robaron todos los cables. Antes de Semana Santa, entraron y se robaron impresoras, abanicos, pantallas. Ahora, padres y maestros tienen que llevarse las cosas a la casa para protegerlas y regresarlas al día siguiente para usarlas en las clases. Aquí entran ladrones todos los días a terminar de llevarse cosas. Si no encuentran que robarse, hacen desastre, destruyen las cosas”, contó Jeanette Navarro, directora escuela barrio Limoncito.

Esta escuela fue clasurada por el Ministerio de Salud en 2017, tenía 14 órdenes sanitarias desde antes del 2005. Según Navarro, desde 1990 hay promesa del Ministerio de Educación Pública de una nueva escuela.

“Con el calor y el ruido, los alumnos no se pueden concentrar, los paneles que dividen cada aula están a una baja altura, queda espacio por arriba y por abajo. Las llenas inundan las aulas, el lunes tuvimos que suspender lecciones porque los tres servicios sanitarios colapsaron”, dijo Navarro.

Andrea Obando, jefa de la Dirección de Infraestructura y Equipamiento Educactivo (DIEE) del MEP, dijo que ellos se encuentran tramitando la compra y donación de terrenos necesarios para la construcción del nuevo centro educativo.

Mientras tanto, afirmó, están trabajando en hacer mejoras a las instalaciones actuales de la escuela de barrio Limoncito.

Únicos tres baños para los 700 alumnos de la escuela de barrio Limoncito. Fotografía: Alejandro Gamboa Madrigal
Únicos tres baños para los 700 alumnos de la escuela de barrio Limoncito. Fotografía: Alejandro Gamboa Madrigal
Colegio “deportivo” de Limón

No hay que irse muy lejos de Limón para darse cuenta del mal estado de los centros educativos. En el puro centro de la provincia se ubica el Colegio Deportivo de Limón que de deportivo solo tiene el nombre.

Se supone que un colegio deportivo debería tener no solo la infraestructura académica, si no un gimnasio para que puedan hacer las prácticas de las diferentes disciplinas, una cancha de fútbol, una piscina, pista de atletismo, entre otros.

En su lugar, los 275 estudiantes del Colegio Deportivo de Limón reciben clases y pasan su horario lectivo encerrados en un edificio de oficinas de tres plantas en evidente deterioro. Los pasillos son tan estrechos que solo cabe una persona, no hay soda, no hay comedor; una señora llega a venderles snacks.

Para practicar sus disciplinas deben movilizarse a distintos espacios en la provincia de Limón.

No pueden salir en el recreo debido a que son menores de edad; en su lugar se sientan a conversar en las gradas del edificio, apiñados, en medio de un calor que no pueden mitigar los ventiladores y en medio de paredes rayadas y llenas de huecos. Con una tabla de madera, el guarda de seguridad tapa la salida y les impide salir a los alumnos cada vez que alguno pregunta si puede ir afuera del edificio.

Aulas de del Colegio Deportivo de Limón- Fotografía: Alejandro Gamboa Madrigal
Aulas de del Colegio Deportivo de Limón- Fotografía: Alejandro Gamboa Madrigal

Desde hace tres meses están en ese lugar, pero antes, pasaron unos cuatro años recibiendo clases debajo de las graderías del estadio nuevo de Limón. Durante 20 años han rodado de un lugar a otro sin una solución por parte del MEP.

Para quemar energía, los muchachos aprovechan las aulas para jugar fútbol con una bola de papel.

“Hay mucho desorden las aulas porque son muy pequeñas para nosotros, solo en un aula somos 30 y casi no tenemos abanicos. Es demasiado el calor. Nosotros participamos en campeonatos pero entrenar ya sea fútbol, basquet o atletismo vamos a diferentes lugares en Limón. No es bonito estudiar ni practicar así, no lo merecemos”, dijo el alumno de octavo año, London Cordero.

La docente de Inglés, Karla Williams, se limpiaba con un pañuelo el sudor de la cara mientras daba la clase en un aula estrecha con unos 25 alumnos.

“Es demasiado el calor, aunque aquí es céntrico, el problema es el espacio y el calor. Nos habían dicho que nos iban a poner aire acondicionado porque los abanicos no sirven cuando en un pequeño espacio hay 28 o 29 personas; un abanico no sirve, pero el aire no nos los han puesto”, contó la profesora.

De este colegio, salieron atletas como Nery Brenes, campeón mundial bajo techo y corredor olímpico; Sharolyn Scott, quien participó en Londres 2012.

Pasiilo del Colegio Deportivo de Limón. Fotografía: Alejandro Gamboa Madrigal
Pasiilo del Colegio Deportivo de Limón. Fotografía: Alejandro Gamboa Madrigal

También el mundialista de Brasil 2014, Waylon Francis, la mundialista en voleibol Onika Pinnock, el seleccionado en voleibol Richard Smith, los jugadores de baloncesto David Carnegie, Jeffny Anderson y Ernold Gardener y los seleccionados de béisbol Frank y Danilo Powell, Israel McKenzie y Winston Daley.

En el plano colectivo, este colegio fue campeón centroamericano en voleibol y atletismo, y ganó el torneo Coca-Cola de fútbol, lo que le permitió viajar a Chile a representar a Costa Rica.

Según Andrea Obando para este centro educativo deportivo deben encontrar un terreno apto para la construcción de las instalaciones, mismas que ya tienen planos constructivos realizados.

“Ha sido un esfuerzo importante del MEP y de la comunidad educativa principalmente en el acuerdo para trasladar a los muchachos quienes recibían clases debajo de las gradería del estadio, a un edificio en el centro de Limón. Reconocemos que se deben realizar mejoras, por lo que las reparaciones a esta infraestructura y la colocación de aires acondicionados está siendo tramitada desde esta Dirección”, dijo la funcionaria.

(Video) Infraestructura del colegio deportivo de Limón

Falta de mantenimiento acabó con el colegio

Las instalaciones del Liceo Rural de Aguas Zarcas, en Matama de Limón, a unos 40 minutos del centro, se inauguraron en el 2005, pero la falta de mantenimiento de la DIEE hizo que hoy de esas instaciones solo queden escombros.

Hace un mes el Ministerio de Salud clausuró el colegio y los 52 alumnos tuvieron que buscar dónde continuar el curso lectivo. En el patio de la escuela de Aguas Zarcas la Junta de Educación hizo unos galerones muy parecidos a los que están en la escuela del barrio Limoncito y con los mismos problemas.

Aulas que hicieron en la escuela de Aguas Zarcas para que los estudiantes del colegio pueden recibir clases. Fotografía: Alejandro Gamboa Madrigal
Aulas que hicieron en la escuela de Aguas Zarcas para que los estudiantes del colegio pueden recibir clases. Fotografía: Alejandro Gamboa Madrigal

Los adolescentes tienen que usar el baño de los niños.

“Estamos en condiciones precarias es un horno estar en esas aulas, es muy caliente, no tenemos electricidad. se mete el agua con cualquier aguacero. La problemática también está en que están compartiendo los chiquillos de la escuela con adolescentes. Eso es peligroso”, contó el director Santiago Jiménez.

Según los docentes, las precarias instalaciones afectan el aprendizaje de los alumnos.

“Nos afecta las condiciones, son insalubres e inhumanas. Los climas son extremos porque cuando llueve se inunda y cuando hace sol es peor que es un sauna, nos afecta de forma extrema. Los alumnos se pasan quejando de que no existen los instrumentos indicados para dar la clase, no hay luz ni para un abanico ni la menor tecnología. Esto les afecta en el rendimiento, se vuelve antipedagógico las condiciones en las que trabajamos”, manifestó Humberto Cerdas, profesor de Español.

Andrea Obando, del MEP, dijo que se encuentran investigando la situación tanto de la escuela como del colegio de Aguas Zarcas. Según ella, hubo un depósito a la Junta de Educación de ¢133 millones en 2012, ¢38 millones en 2013 y ¢8 millones en el 2015.

Cabe recordar que para usar los fondos, las Juntas deben tener el visto bueno de la DIEE del MEP. Sin embargo, el “decandente” clima organizacional en esta Dirección es una de las causas del rezago en infraestructura del país, según informes de la propia Auditoría Interna del Ministerio.

Este es el poco material didáctico con el que cuentan los docentes del Liceo Rural de Aguas Zarcas para dar sus lecciones. Fotografía: Alejandro Gamboa Madrigal
Este es el poco material didáctico con el que cuentan los docentes del Liceo Rural de Aguas Zarcas para dar sus lecciones. Fotografía: Alejandro Gamboa Madrigal

El mismo genera el aumento en los tiempos de los proyectos, debido a tramitomanías “irrelevantes” entre departamentos y áreas en esta dirección. Para hacer un nuevo centro educativo, reparación o mantenimiento, el proyecto pasa por cada uno de los ocho departamentos de la DIEE. Sin embargo, como entre departamentos no se hablan por problemas personales entre funcionarios y jefaturas, no se pasan información para darle continuidad al proyecto que al final queda varado.

Pese a las evidentes necesidades, en Limón y en decenas de centros a lo largo y ancho del país, a la fecha, las Juntas de Educación y Administrativas tenían, sin ejecutar, ¢141.000 millones en sus cuentas de caja única.

(Video) Infraestructura del colegio de Aguas Zarcas

Abandono del MEP

El diputado por Limón de Restauración Nacional, Eduardo Cruickshank, dijo que, según sus investigaciones, cerca del 60% de los centros educativos de la provincia requieren de atención “inmediata”.

“El abandono de la infraestructura educativa de Limón es notorio. Es claro que esto no es responsabilidad de las dos últimas administraciones, si no que es un rezago de hace muchos años, lo importante es que el ministro de Educación (Edgar Mora) tiene claridad en ese sentido y nosotros estamos coordinando con él para que al finalizar este Gobierno, la infraestructura educativa de Limón pueda ser sustancialmente mejorada”, declaró Cruickshank.

El diputado dijo que el ministro les ha manifestado que quiere que en Limón se eche mano de la empresa privada para que empresas puedan construir las instalaciones que se requieren y vendérselas al MEP con base en parámetros ya establecidos para hacerlo más ágil. Actualmente, dijo que se está en búsqueda de las empresas interesadas.

La Nación se comunicó con el alcalde de Limón, Nestor Mattis, pero dijo que él es solo el alcalde, que no ve temas de educación y que no se le tiene que llamar a él para eso.