El País

Derivado de marihuana CBD cobra auge en el país

80% de productos con esa sustancia permitidos en Costa Rica se registraron en 2021. No posee efecto psicotrópico y tiene usos medicinales

Un derivado de la marihuana llamado cannabidiol (CBD) ha cobrado auge este año en el mercado costarricense, tanto en el comercio formal como informal. Aunque no es nuevo, se ha popularizado recientemente por su autorización en varios comestibles, principalmente bebidas y aceites.

El 80% de productos con CBD que están permitidos en el país fueron registrados en 2021, luego de hasta dos años de trámites. A la fecha, hay cinco artículos autorizados como “materias primas”, 10 como “cosméticos”, 32 como “alimentos” y solo uno como “químico”, que en realidad es un quita grasa a base de cítricos.

De ellos, solo 10 son fabricados en territorio tico y los demás son importados de Estados Unidos, principalmente de mercados regulados como Colorado y California.

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) indica que el CBD es un compuesto químico de la planta cannabis sativa, más comúnmente conocida como marihuana. Sin embargo, señala que no causa el efecto psicotrópico o la sensación de “estar drogado” que provoca otro componente de la planta llamado tetrahidrocannabinol (THC).

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) detalla que el cannabidiol no produce abuso o dependencia en los humanos y que generalmente es bien tolerado con un buen perfil de seguridad.

El Ministerio de Salud explicó a La Nación que el principal requisito para registrar un producto con CBD en el país es presentar un certificado de análisis que acredite que está libre de THC. Confirmó que ha recibido solicitudes de inscripción desde hace cinco años, pero que en los últimos meses hubo un aumento considerable en comparación con periodos anteriores.

La cartera solo realiza una revisión documental a la hora del registro y posteriormente desarrolla análisis más profundos si recibe denuncias cuando el producto está en la calle.

“Esto no se está tratando como algo especial por ser con CBD. No tenemos nada tan específico ni se les da un trato diferenciado a estos productos, se les aborda como a cualquier otro”, aclaró el Ministerio.

Para el Colegio de Farmacéuticos de Costa Rica, la pandemia hizo que explotara aún más este mercado, pero dice estar disconforme con la manera en que lo han regulado las autoridades sanitarias.

“Desde el punto de vista del uso terapéutico de CBD, nosotros no tenemos problema siempre y cuando sea registrado como un medicamento. El problema es que el producto se está registrando como suplemento alimenticio y en realidad no lo es, es de uso terapéutico, es un medicamento.

“La diferencia es que para registrar un medicamento se tiene que demostrar seguridad y eficacia, y se tienen que hacer controles de calidad, es decir análisis, y en estos casos no se hace por la forma en que se está registrando. El problema es el control que está ejerciendo el Ministerio de Salud”, indicó la organización.

La Nación también buscó el criterio del Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica, pero informaron de que no pueden pronunciarse por no tener suficiente conocimiento sobre dichos productos.

Procesos complejos

A pesar de estos controles sanitarios, una gran mayoría de personas optan por comercializar la sustancia de manera clandestina, principalmente por redes sociales como Facebook, Instagram y WhatsApp.

Para Jairo Mena, director del Observatorio de Comercio Ilícito de la Cámara de Comercio, es perfectamente comprensible que eso suceda debido a la lentitud de los procedimientos de formalización con Salud.

“El proceso es sumamente largo y quizá hasta engorroso. Tiene un montón de pasos y se lleva mucho tiempo, lo que hace que detonen este tipo de mercados alternos donde se brincan los controles”, manifestó.

Mena afirmó que esta situación ya ha sido estudiada por el Observatorio, pero que aún no es parte de los problemas prioritarios de la Comisión Mixta contra el Comercio Ilícito que dirige el Ministerio de Hacienda. Destacó que todavía no existen datos sobre el tamaño de este mercado, pero que se debe entender que es algo que es un boom y que puede tener una demanda todavía mayor en los próximos meses y años.

“Hay que facilitar su comercialización lícita. Simplificar los trámites, estandarizarlos. Para que los que quieren hacerlo de manera correcta, puedan ir y hacerlo rápido. Sí se pueden hacer más cosas, pero es difícil entender si la traba es de voluntad o de capacidad”, puntualizó.

La firma de abogados que ha realizado la mayoría de trámites para registrar productos con CBD en el país es BLP Legal, cuyos representantes afirman que se trata de artículos que gustan mucho en el mercado nacional.

Giselle Reuben y Giancarlo Andreoli, quienes lideran esos procesos, aseguraron que son complejos y eventualmente largos porque los documentos deben venir apostillados y firmados por un notario del exterior. Antes también se pedía un certificado de que la plantación donde se obtuvo el CBD es lícita, pero ya se eliminó ese requisito.

“El primer producto que intentamos registrar fue un poco más retador y sí hubo más resistencia de parte del Ministerio de Salud, pero creemos que era más por un tema de falta de conocimiento y de educación al respecto de lo que es verdaderamente el CBD.

“Es importante que tomen en consideración que a la hora de hacer este tramite tienen que asesorarse con alguien que tenga el conocimiento para hacerlo, porque no solo les puede salir muy costoso sino que también les pueden rechazar el trámite por falta de documentos”, manfestó Andreoli.

Reuben resaltó que la mayoría de productos que les piden registrar son alimentos, cosméticos y suplementos nutricionales, pero también productos para mascotas, como galletas con CBD para perro.

Negocio

Un comerciante que lleva varios años en este negocio es Álvaro Esquivel, que junto a su socio Fernando Soto creó la marca “CBD Perfect” para vender aceites con extracto de cannabidiol.

Él comenzó comprándole los aceites a una tía suya que los vendía a conocidos, pero cuando vio lo rentable que era, compró más cantidad para obtener mejores precios y comercializarlos por su cuenta. Ahora trae su producto de Estados Unidos, el cual viene con una hoja donde indica los concentrados de CBD que él solicita.

Luego lo empaca en frascos que le compra a una empresa tica que los trae del exterior. Los precios van desde los ¢23.900 hasta los ¢56.900 por aceite, e incluso lo vende como proveedor a macrobióticas y farmacias privadas. Los frascos vienen en cajas de madera de un artesano local.

Esquivel asegura que todavía no ha registrado su producto ante el Ministerio de Salud, pero que nunca ha tenido problemas con las autoridades, a excepción de una vez que le decomisaron un envío por Correos de Costa Rica. Sin embargo, reconoce que la formalización es muy importante, porque ha conocido casos de personas que comercializan otras sustancias como si fueran CBD, aunque no lo sean.

“Hay gente que vende aceite de cocina, porque a veces no se nota la diferencia, entonces solo le ponen una etiqueta y ya”, comentó.

Otros que incursionaron en este negocio son Emmanuel Javogue y Andrés Calvo, quienes tienen ocho años de trabajar con la industria del cannabis y ya van a exportar sus productos a Estados Unidos. Su aceite se llama Osmosis CBD y resaltan que es la primera marca legal en Centroamérica con respaldo de análisis de laboratorios autorizados por el Ministerio de Salud. Su inversión alcanzó $1 millón.

“Nuestros suplementos nutricionales son sometidos a rigurosos análisis de laboratorio para garantizar su pureza. Ninguno de nuestros productos le provocará efectos intoxicantes, psicotrópicos o adictivos y están debidamente certificados”, indicó la empresa.

El CBD lo extraen de cáñamo procedente de granjas estadounidenses, libres de pesticidas, amoníaco, herbicidas y metales pesados. También cuentan con certificado de buenas prácticas de manufactura.

Los empresarios indican que su producto puede ser agregado a bebidas y alimentos, pero que lo recomendado es poner unas gotas debajo de la lengua para consumirlo. Dicen que sus suplementos también contienen plantas como cúrcuma y jengibre, así como agentes nutricionales como omega, calcio, proteína, vitamina E, entre otros.

“Es la primera vez en la historia de Costa Rica que un producto con derivados del cáñamo está disponible de forma legal en todo el país. Este hito se da después de años de arduo trabajo para demostrar a las autoridades los beneficios de estos componentes naturales”, resaltó la compañía con sede en Guanacaste.

Aplicaciones médicas

El CBD también se ha convertido en alternativa para médicos que creen en el potencial de este compuesto, como Carlos Hernández Cuevas, quien desde hace años trata a sus pacientes con esta sustancia y, según afirma, los resultados son beneficiosos.

“El CBD es una molécula biológicamente activa, eso quiere decir que actúa en el cuerpo de diferentes formas y a niveles muy profundos. Lo hace activando el sistema endocannabinoide, que está ligado a procesos corporales y metabólicos.

“Yo lo he utilizado para una serie incontable de síntomas y padecimientos de salud, como trastorno de ansiedad generalizada o de pánico, dolor crónico o neuropático, fibromialgia, depresión, parkinson y enfermedades autoinmunes como la artritis reumatoide”, explicó.

No obstante, advierte, se necesita mucha capacitación para poder recomendar esta sustancia a una persona.

“Lo que sucede con esta molécula es que han querido desestigmatizarla hasta el punto en que la han trivializado. Entonces tratan de ponerla en contraposición con el THC para darle a entender a las personas que no tiene el efecto psicotrópico y que por ende se puede usar de cualquier manera y sin ningún tipo de guía.

“Ese no es el caso, porque el CBD es una molécula que tiene interacciones con un montón de medicamentos convencionales y que además tiene efectos que deben tomarse en cuenta para un uso medicinal de primera mano. Ya las personas lo están utilizando por su cuenta, pero sin entender muy bien para qué sirve”, enfatizó.

Hernández afirmó que ha identificado que en el país ya hay productos como bebidas y alimentos que tienen esta molécula, pero que no indican si hay investigación, evidencia científica o incluso permisos de la FDA que garanticen que es algo seguro de utilizar y de venta libre.

En su criterio, no se está “persiguiendo” a las personas que venden CBD sin permiso de Salud porque el país no tiene la capacidad de análisis de estas sustancias. “No tenemos los cromatógrafos, espectrógrafos de masa y ni siquiera el conocimiento técnico para hacerlo”, aseveró.

Precisamente, el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) confirmó a La Nación que aún no tiene las herramientas necesarias para identificar si un producto tiene THC o CBD y su concentración.

“El OIJ ha venido desarrollando la metodología para la cuantificación de THC de manera que pueda atender los nuevos requerimientos legales ante la eventual legalización del cáñamo. Sin embargo, tal desarrollo metodológico es un proceso científico laborioso que se espera finalizar en próximos meses”, indicó.

El proyecto de ley 21.388 sobre cáñamo y cannabis medicinal que se encuentra actualmente en la corriente legislativa tiene un fuerte componente sobre el aprovechamiento de la fibra, pero la palabra “CBD” solo se menciona tres veces en todo el documento.

José Andrés  Céspedes

José Andrés Céspedes

Periodista en la sección Sociedad y Servicios de La Nación. Escribe sobre vivienda y trabajo.