Agrupación católica aprueba nuevos estatutos para seguir su trabajo evangelizador

 25 febrero, 2014
El cardenal, Velasio De Paolis (centro) junto al nuevo director de los Legionarios de Cristo, el padre Eduardo Robles Gil (der.). Este martes 25, los sacerdotes celebraron una misa de la agrupación católica, en Roma.
El cardenal, Velasio De Paolis (centro) junto al nuevo director de los Legionarios de Cristo, el padre Eduardo Robles Gil (der.). Este martes 25, los sacerdotes celebraron una misa de la agrupación católica, en Roma.

Ciudad del Vaticano

La congregación religiosa Legionarios de Cristo evitó la disolución luego de aprobar el martes una nueva constitución o estatuto para seguir adelante.

"Han hecho un prolongado examen de conciencia, se han purificado, han limpiado toda la contaminación dejada por su fundador en la legislación, en su identidad y en sus métodos de trabajo", aseguró durante una misa el cardenal Velasio de Paolis, designado en el 2010 "comisario" de los legionarios por el papa emérito Benedicto XVI tras los escándalos.

"Los Legionarios de Cristo se han reconciliado con ellos mismos", aseguró el purpurado, al término de un mes de reuniones a puerta cerrada celebradas en Roma para decidir su futuro.

El grupo influyente en América Latina rompió con su atroz pasado marcado por la pederastia de su fundador, el mexicano Marcial Maciel, quien falleció en el 2008.

Este mes, unos 60 delegados asistieron a la asamblea extraordinaria de la congregación, llamada Capítulo General Extraordinario, que eligió como nuevo director general al mexicano, Eduardo Robles Gil, de 61 años, uno de los miembros de la comisión de acercamiento a las víctimas de Maciel.

La congregación aprobó el nuevo texto de la constitución en el que "expresa, protege y promueve el carisma" de la institución, el cual debe ser ratificado aún por el papa Francisco.

"Hemos pedido perdón a Dios y a quienes han sufrido por estos hechos y renovamos nuestro compromiso de poner los medios para que no se repitan en el futuro", reconocieron en un comunicado.

La congregación conservadora, fundada en 1941, logró durante décadas ocultar las denuncias contra Maciel, durante el pontificado de Juan Pablo II (1978-2005), quien consideraba a los legionarios un ejemplo de virtud católica.

Para muchos legionarios, sobre todo aquellos más jóvenes, urgía pedir perdón en forma colectiva a las víctimas de los abusos sexuales y psicológicos que Maciel impuso, durante 60 años de vida religiosa.

"Se trata de una operación de maquillaje. Son una secta que no es posible reformar", declaró indignado a la AFP el francés Xavier Leger, una de las víctimas de los abusos.

"Con el pedido de perdón colectivo se prohíbe a los miembros conocer lo que pasó realmente. Les quitan el derecho de saber toda la verdad", lamentó.

Muerte de Fundador. En el 2006, Maciel fue relegado al silencio por orden de Benedicto XVI tras ser condenado por pederastia.

Después de su muerte, en el 2008, se descubrieron otros delitos cometidos por el fundador, entre ellos, haber abusado de los hijos que tuvo con dos mujeres, a quienes engañaba diciendo que era soltero, así como su adicción a la morfina.

En febrero, la organización pidió perdón público condenando también la actitud de sus máximos responsables con las víctimas, por haberlas desoído, entre las mayores críticas hechas en enero por un informe de la ONU en el que se condena al Vaticano por el encubrimiento por décadas de ciertos sacerdotes que abusaban de menores.

El influyente movimiento, presente en casi toda América Latina, intenta así iniciar una nueva etapa después de estar al borde de la disolución por haber protagonizado uno de los mayores escándalos de la Iglesia.

La congregación está presente en 22 países, cuenta con 900 sacerdotes, 945 seminaristas, unos 70.000 miembros laicos y gestiona 12 universidades.

Numerosos sacerdotes y laicos se han retirado en los últimos años por los pasados escándalos.