AFP. 20 enero
Policías antidisturbios rocían agua para dispersar a los manifestantes opositores en medio de enfrentamientos cerca del Parlamento, en el centro de Beirut, el 19 de enero del 2020. Foto: AFP
Policías antidisturbios rocían agua para dispersar a los manifestantes opositores en medio de enfrentamientos cerca del Parlamento, en el centro de Beirut, el 19 de enero del 2020. Foto: AFP

Beirut. El presidente libanés Michel Aoun se reunirá este lunes con los altos responsables de seguridad tras un fin de semana de enfrentamientos entre policías y manifestantes que dejaron más de 500 heridos en Beirut.

El sábado y domingo, la Policía antidisturbios lanzó balas de goma y granadas de gases lacrimógenos, y activó sus cañones de agua contra los manifestantes reunidos en la entrada de una avenida que conduce al parlamento.

Los manifestantes lanzaron piedras, petardos y fuegos de artificio contra una barrera montada por la Policía para bloquear la avenida, atacando a veces a las fuerzas del orden con la ayuda de postes de señalización, arrancados.

Por lo menos 546 personas, manifestantes pero también miembros de la fuerzas de seguridad, resultaron heridos en los choques del sábado y domingo en el centro de Beirut, según los recuentos de la Cruz Roja libanesa y la defensa civil compilados por la AFP.

La violencia fue particularmente virulenta el sábado por la noche, con 377 heridos. Estos incidentes fueron los más graves desde el inicio el 17 de octubre de una protesta que denuncia a una clase política juzgada corrupta e incompetente, en un trasfondo de crisis económica aguda.

En reacción, el presidente Michel Aoun tiene previsto encabezar el lunes por la tarde una "reunión de seguridad" en presencia de los ministros de Defensa e Interior, así como también altos responsables de la policía y el ejército, según la cuenta Twitter de la presidencia.

El objetivo es “discutir mejoras en el plano de la seguridad y medidas a tomar para preservar la estabilidad y la calma en el país”, según la agencia oficial ANI.

‘Violencia excesiva’

El fin de semana, el elegantes centro de Beirut, quedó envuelto por la espesa humareda de gases lacrimógenos y el ruido de las sirenas de ambulancia. Los manifestantes corrían para escapar de la policía, y luego volvían a agruparse.

Defensa civil anunció haber brindado atención médica a personas con "dificultades respiratorias" y "heridas leves".

En Twitter, las fuerzas de seguridad llamaron a los manifestantes a no "atacar" a la policía.

Pero oenegés y defensores de los derechos humanos denunciaron un uso excesivo de la fuerza. Human Rights Watch (HRW) acusó a la policía de haber "disparado bala de goma apuntando a los ojos".

"No pararon de golpear", contó por su parte un manifestante de 22 año, hospitalizado tras los enfrentamientos del sábado y que dijo haberse descubierto con la cabeza ensangrentada.

"Eran cuatro con sus bastones. Me dejaron respirar y luego recomenzaron con los golpes, antes de tirarme al suelo", afirmó este joven contactado por la AFP y que no quiso relevar su identidad por temor a represalias.

Un comité de abogados para la defensa de los manifestantes, que se reunió con personas brevemente detenidas el sábado, aseguró que la "mayoría" fue víctima de "violencias excesivas", y algunos tenían heridas "en la cabeza, el rostro, o los órganos genitales".

Los abogados también constataron en los hospitales heridas en el rostro o la cabeza provocadas por balas de goma.

Las manifestaciones se exacerbaron en las últimas semanas por el empeoramiento de la situación socioeconómica y por la incapacidad de las autoridades para formar un gobierno, más de dos meses después de la dimisión del primer ministro Rafic Hariri, reemplazado por Hasan Diab el 19 de diciembre.

En los últimos días los manifestantes atacaron varios bancos, acusados de ser cómplices del poder, en el barrio de Hamra de Beirut. Decenas de personas fueron detenidas el martes y el miércoles y luego liberadas.

Líbano tiene una deuda de casi $90.000 millones (81.000 millones de euros), más del 150% de su producto interno bruto (PIB), y el Banco Mundial advirtió en noviembre que las tasas de pobreza podrían alcanzar un 50% de la población, frente a un tercio actualmente.