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Marine Le Pen junto a Jordan Bardella en el lanzamiento de la campaña para las elecciones europeas.
Marine Le Pen junto a Jordan Bardella en el lanzamiento de la campaña para las elecciones europeas.

La líder ultraderechista Marine Le Pen lanzó este domingo la campaña para las elecciones legislativas europeas de mayo, en la cual un joven de 23 años, que promete devolver la soberanía a Francia, encabezará su lista que ya tiene 24% de intención de voto.

Estas legislativas, en la que los franceses eligen 79 de los 705 diputados europeos, “¡son la ocasión de superar la crisis política nacida de la ceguera, la expoliación fiscal y el desprecio a las clases populares!", dijo Le Pen antes unos 2.000 militantes de su partido, Agrupación Nacional.

En un mitin en el cual la ultraderecha francesa evocó una y otra vez las protestas de los chalecos amarillos y redobló sus críticas contra el presidente Emmanuel Macron, el cabeza de la lista, Jordan Bardella, arengó a sus huestes advirtiendo: "tenemos cuatro meses para hacer campaña, para transformar esta revuelta popular en una revolución".

Bardella no deja dudas sobre su posición acerca del proyecto de construcción europeo edificado a lo largo de más de medio siglo. "La llegada al poder de nuestros amigos nacionalistas en Europa cambia las cosas. Vamos a recuperar las cuatro claves de soberanía: controlar las fronteras, nuestro presupuesto, nuestra economía y nuestra legislación", advirtió.

"Todo está dado para que mejoremos nuestro resultado de 2014", cuando la ultraderecha logro 25% de sufragios que le valieron dos docenas de eurodiputados, aseguro Philippe Olivier, uno de los consejeros de Le Pen.

El sociólogo Sylvain Crépon es contundente acerca de las expectativas de la ultraderecha: "Tiene el camino abierto" y no deja de subir en los sondeos, dice.

Además, agrega Crépon, según un estudio de (la consultora) Ifop, la ultraderecha aprovecha el descalabro de la derecha moderada tradicional y del socialismo, y es la fuerza que “mejor encarna la oposición” a Macron, en el ojo de la tormenta por la situación economica del país.

En la mayoría de Europa hay un crecimiento del euroescepticismo, cuando no de los populismos nacionalistas, que incluso gobiernan —por ejemplo— en Hungría, Italia o Polonia.