Por: AP.   Hace 6 días
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reúne con el primer ministro canadiense, Justin Trudeau (der.), en la cumbre del G-7 en Canadá, el 8 de junio. Por primera vez en décadas, una de las alianzas más duraderas y amistosas del mundo se enfrenta a serias tensiones ya que los canadienses resienten los insultos de Trump contra Trudeau y los ataques contra su país
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reúne con el primer ministro canadiense, Justin Trudeau (der.), en la cumbre del G-7 en Canadá, el 8 de junio. Por primera vez en décadas, una de las alianzas más duraderas y amistosas del mundo se enfrenta a serias tensiones ya que los canadienses resienten los insultos de Trump contra Trudeau y los ataques contra su país". AP

Toronto. Por primera vez en décadas, una de las alianzas más duraderas y amistosas del mundo enfrenta serias tensiones mientras los canadienses –considerados entre los más amables y educados del planeta– asumen los insultos del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hacia su primer ministro, Justin Trudeau, y los ataques a las políticas comerciales del país.

Algunos canadienses piden a Trudeau que busque la paz con el mandatario estadounidense. Muchos otros quieren que se mantenga firme aunque Trump intente sacar provecho a su retórica anticanadiense.

Pero hay un consenso generalizado con la valoración del The Globe and Mail, uno de los principales periódicos de Canadá: “Las relaciones entre dos de los aliados más cercanos del mundo está ahora en un punto peligrosamente bajo”.

La chispa de la confrontación no fue solo que Trump sugiriese que los nuevos aranceles contra Canadá están justificados por la seguridad nacional, sino que él y sus principales asesores calificaron a Trudeau como un traidor ”débil“ y “deshonesto” que merece ir al infierno.

Para los canadienses, que no rechazan totalmente su estereotipada imagen de discretos y amables, el exabrupto está en las antípodas de su temperamento nacional.

Anne Marie Goetz, una canadiense que enseña Relaciones Internacionales en la Universidad de Nueva York, dijo que espera que sus compatriotas muestren ”madurez y contención” en medio de las tensiones.

“Pero a medida que ese tipo de comentarios absurdos y exabruptos desagradables se acumulan, el antagonismo y el resentimiento podrían hacerlo también, lo que podría ser terriblemente desafortunado e incluso surrealista para dos de los mejores vecinos del planeta”, señaló Goetz.

El resentimiento ya es palpable. Un popular bloguero especializado en viajes y cultura de Alberta, Mike Morrison, dijo que él y su esposa cancelaron un viaje a Estados Unidos el próximo mes.

Un mal invitado

En Halton Hills, un suburbio de Toronto, el consejo municipal aprobó por unanimidad el lunes una moción que, con las típicas buenas formas canadienses, insta a sus residentes y empresas a que intenten evitar los bienes estadounidenses “donde hay sustitutos canadienses razonablemente accesibles”.

“Trump es como un mal invitado. Aparece tarde, se va antes de tiempo e insulta al anfitrión”, dijo el alcalde, Rick Bonnette. ”Cuando hay un abusón como Trump, no puedes seguir recibiendo y recibiendo”.

Los lazos entre las dos naciones no tienen parangón en el resto del panorama internacional. El comercio entre ellas alcanzó un total estimado de 673.900 millones de dólares en 2017, con un superávit de 8.400 millones de dólares para Estados Unidos.

Cada día, unas 400.000 personas cruzan la frontera internacional más larga del mundo. Hay una estrecha cooperación en defensa, seguridad fronteriza y lucha contra el crimen, y su cultura, tradiciones y entretenimientos se solapan.

Pero como en la mayoría de relaciones íntimas, también ha habido obstáculos.

Durante décadas, ha habido guerras comerciales limitadas intermitentes por la madera, la pulpa, el papel y otros productos.

A principios de la década de 1960, hubo un amargo enfrentamiento por la enemistad personal entre el presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy, y el primer ministro canadiense, John Diefenbaker, que se opuso a la presión estadounidense para ser más agresivo en las maniobras de la Guerra Fría.

El presidente de Estados Unidos, John Kennedy y el primer ministro de Canadá, John Diefenbaker se reúnen el 17 de mayo de 1961 en Ottawa, Canadá. A principios de la década de 1960, hubo una amarga disputa entre los dos países debido a la enemistad personal entre Kennedy y Diefenbaker y a la presión de Washington para que Canadá fuera más agresiva en las maniobras de la Guerra Fría.
El presidente de Estados Unidos, John Kennedy y el primer ministro de Canadá, John Diefenbaker se reúnen el 17 de mayo de 1961 en Ottawa, Canadá. A principios de la década de 1960, hubo una amarga disputa entre los dos países debido a la enemistad personal entre Kennedy y Diefenbaker y a la presión de Washington para que Canadá fuera más agresiva en las maniobras de la Guerra Fría.

Más tarde, la Guerra de Vietnam causó algunas divisiones ya que los canadienses –incluyendo el padre de Justin Trudeau, el entonces primer ministro Pierre Elliot Trudeau– recibieron a los estadounidenses que huyeron del reclutamiento forzoso. Y algunos canadienses, especialmente los intelectuales de Ontario, tienden a considerar que sus vecinos del sur son más groseros y aficionados a las armas que sus compatriotas.

Como ven los canadienses a sus vecinos?

En general, los canadienses nos han mirado como a un niño grande, poderoso y rebelde, pero básicamente bueno, un gran animal por el que no tienen que preocuparse pero que hace cosas estúpidas de vez en cuando”, dijo Stephen Blank, un académico estadounidense que impartió clase a ambos lados de la frontera.

El incidente entre Trump y Trudeau ocurrió al final de la reciente cumbre del G-7, el grupo que reúne a las siete naciones más industrializadas del mundo, en Quebec.

Mientras Trump ponía rumbo a un encuentro con el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, Trudeau dijo en conferencia de prensa que Canadá consideraba injustos los nuevos aranceles de Washington y que a partir del 1 de julio Canadá impondría los suyos. Trump estaba furioso, retiró a Estados Unidos del comunicado conjunto de la reunión y dijo que el primer ministro era ”deshonesto” y “débil”.

“Hay un lugar especial en el Infierno para cualquier líder extranjero que realice una diplomacia de mala fe con el presidente Donald Trump y entonces intente apuñalarlo por la espalda mientras sale por la puerta”, dijo Peter Navarro, asesor comercial del mandatario estadounidense. Un par de días después se retractó y pidió disculpas por la frase.

Canadienses de todo el espectro político se mostraron indignados. Trudeau, que ha adoptado muchas políticas de centroizquierda para su Partido Liberal, recibió el sólido respaldo de los rivales conservadores, normalmente hostiles.

Sin amigos en Canadá

Jason Kenney, líder del Partido Conservador Unido de Alberta, dijo que le sorprendió el ataque de Trump al primer ministro mientras se acerca al norcoreano Kim.

”Es cada vez más extraño ver a un gobierno elogiando a un dictador totalitario mientras utiliza un lenguaje sin precedentes para condenar al jefe de gobierno electo del aliado más próximo a Estados Unidos”, señaló Kenney.

David Frum, un comentarista político canadiense-estadounidense, dijo que el enfrentamiento podría mejorar el estatus de Trudeau entre los canadienses.

“Los tuits de revancha de Trump desde el Air Force One hacia sus anfitriones canadienses probablemente no le hagan perder amigos en Canadá, por la razón aritmética básica de que, salvo youtubers ‘alt-right’, no le quedan amigos que perder en Canadá”, escribió Frum en The Atlantic.

Sin embargo, Lawrence Martin, columnista de The Globe and Mail, sugirió que el desafío de Trudeau podría causar daños a Canadá y le aconsejó un diálogo conciliador con Trump en lugar de arriesgarse a más represalias comerciales.

'El perro grande...'

”El perro grande tiene todas las ventajas“, escribió Martin. ”Solo el 16% de las exportaciones de Estados Unidos van a Canadá, y el 72% de las de Canadá van al sur”.

La ministra canadiense de Asuntos Exteriores, Chrystia Freeland se reunió con el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de EE. UU. en Washington, el miércoles 13 de junio de 2018. Su visita se produjo después de que el presidente Donald Trump insultó al primer ministro canadiense Justin Trudeau
La ministra canadiense de Asuntos Exteriores, Chrystia Freeland se reunió con el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de EE. UU. en Washington, el miércoles 13 de junio de 2018. Su visita se produjo después de que el presidente Donald Trump insultó al primer ministro canadiense Justin Trudeau", después de que el primer ministro habló contra de los aranceles estadounidenses sobre el acero y el aluminio.

Bruce Heyman, exembajador de Estados Unidos en Canadá, dijo que cree que el gobierno de Trump está decidido a retirarse del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Nafta) y ha creado “una narrativa anticanadiense” que le ayudará cuando de el paso.

Una guerra comercial sería dolorosa para Canadá, aunque en última instancia beneficiosa, dijo Heyman: “Forzará a Canadá a diversificarse”.

Algunos estadounidenses han rechazado las críticas de Trump, utilizando la etiqueta #ThanksCanada (#GraciasCanadá) en Twitter para destacar las cosas positivas del país vecino. The Globe and Mail dijo que recibió docenas de cartas de estadounidenses, muchos de ellos molestos por el comportamiento de su presidente.

”Nosotros en Estados Unidos necesitamos el buen carácter y el sentido claro de misión de su nación como recordatorio de lo que de verdad hace a Estados Unidos grande”, escribió Tom Gerson, de Old Saybrook, Connecticut. “Sé que nosotros, como sus amigos del sur, podemos contar con Canadá con esta inspiración y mucho más, ahora y siempre”.