27 enero, 2017

(Video) Gobierno colombiano y FARC sustituirán cultivos ilícitos

Bogotá

El gobierno de Colombia y las FARC presentaron este viernes el plan de sustitución de cultivos ilícitos, establecido en el acuerdo de paz, con el que en el 2017 buscan erradicar 50.000 hectáreas de estas plantaciones en el país, principal productor de cocaína del mundo.

"Es un programa integral en el que a través de la sustitución hay un desarrollo del territorio", indicó Rafael Pardo, alto consejero para el Posconflicto, Derechos Humanos y Seguridad, en conferencia de prensa en Bogotá.

El Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) indicaron en un comunicado que con el Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito (PNIS) inicia la implementación del cuarto punto del acuerdo de paz firmado en noviembre para superar medio siglo de conflicto armado.

El programa se ejecutará durante su primer año en 40 municipios, que actualmente producen más del 50% de la cocaína de Colombia, agregó Pardo.

"El cumplimiento de la meta (de erradicar 50.000 hectáreas en el 2017) demandará más de un billón de pesos (unos $340 millones) este año", explicó Pardo, quien aseveró que los recursos son del presupuesto nacional, aunque también esperan apoyo internacional.

El programa arrancó esta semana en los departamentos de Vichada (este) y Caquetá (sur), añadió el funcionario, cuya oficina estará a cargo del mecanismo.

Por su parte, el comandante guerrillero Pastor Alape dijo en la misma conferencia de prensa que las FARC "tendrán la responsabilidad" de acompañar y promover "de manera directa" y desarmados la llegada de la iniciativa a los territorios más afectados por la guerra.

"En todo lo que tiene que ver con la línea de sustitución participan los campesinos para definir, con base en los suelos y los climas, los cultivos que se van a desarrollar", aseguró.

Según Pardo, el Gobierno mantendrá la erradicación forzosa, aunque aspira a que la "alternativa" de sustitución sea "el instrumento predominante de reducción" de cultivos ilícitos.

Diositeo Matitui, un cocalero de 67 años, trabaja en su campo de coca en una zona rural de Policarpa, departamento de Narino, Colombia.
Diositeo Matitui, un cocalero de 67 años, trabaja en su campo de coca en una zona rural de Policarpa, departamento de Narino, Colombia.

"Sustituir puede ser mucho mejor por costo-eficiencia que erradicar", agregó, al señalar que la aspersión aérea cuesta 20 millones de pesos (unos $6.800) por hectárea para acabar una de las cuatro o cinco cosechas anuales de coca.

Colombia espera erradicar y sustituir 100.000 hectáreas en el 2017. La aspersión aérea con glifosato está suspendida desde el 2015 por problemas ambientales y de salud.

El proyecto no acogerá a cultivadores que hayan sembrado después del 10 de julio del 2016, cuando el Gobierno y las FARC empezaron con la sustitución voluntaria de plantaciones en el municipio de Briceño, Antioquia (noroeste), según el documento.

Respaldo con condiciones

Por su parte, el Gobierno condicionó su apoyo al cumplimiento de los campesinos del abandono inmediato de los cultivos ilícitos y actividades relacionadas.

El primer año, los pobladores que se acojan a la medida –con cultivos o sin cultivos ilícitos– recibirán un millón de pesos (unos $340) por sustituir las plantaciones, preparar la tierra para siembras legales o trabajar en obras de interés comunitario.

También recibirán, por una vez, entre 800.000 pesos y nueve millones de pesos (entre unos $272 y $3.000) para implementar proyectos autosostenibles y de seguridad alimentaria.

A partir del segundo año, el Gobierno invertirá por familia hasta diez millones de pesos (unos $3.400) en iniciativas productivas y para sufragar mano de obra. Además, se creará una línea de crédito especial y se brindará asistencia técnica.

Las FARC, principal y más antigua guerrilla del país, ha reconocido haberse financiado con actividades relacionadas con el narcotráfico, como el cobro de impuestos a cultivadores de coca, base de la cocaína.

Sin embargo, en el pacto de paz, la guerrilla aceptó desvincularse del negocio de la droga, combustible de la conflagración interna desde los años 80.

Colombia es el principal cultivador mundial de hoja de coca, materia prima de la cocaína, con 96.000 hectáreas de sembradíos, y también el mayor productor de esa droga con 646 toneladas en el 2015, según Naciones Unidas.