Conflictos

Arabia Saudí cierra oleoducto tras ataques con drones por rebeldes de Yemen

Según el Gobierno, los daños fueron ‘menores’; los rebeldes hutíes se responsabilizan de los ataques

Riad. Ataques con drones reivindicados por los rebeldes yemeníes aliados de Irán obligaron este martes al cierre de uno de los mayores oleoductos de Arabia Saudí, lo que aumenta la tensión en el golfo Pérsico tras el “sabotaje” que sufrieron el domingo cuatro barcos, incluyendo dos petroleros saudíes.

Días después de que Estados Unidos desplegó bombarderos y un buque de asalto para reforzar una flotilla liderada por un portaaviones en Oriente Medio, Arabia Saudí, el mayor exportador de crudo del mundo, informó del ataque contra dos estaciones de bombeo.

Ambas se encuentran en el oleoducto Este-Oeste, de 1.200 kilómetros y capaz de bombear cinco millones de barriles de petróleo por día desde la Provincia Oriental, rica en petróleo, a una terminal de exportación sita en el mar Rojo.

Los drones provocaron “un incendio” y “daños menores” en una estación, informó el ministro de Energía, Jalid Al Falih, en una declaración difundida por la agencia oficial saudí SPA.

La empresa petrolera Aramco “interrumpió temporalmente las operaciones en el oleoducto” Este-Oeste, anunció el ministro, quien añadió que la producción y las exportaciones no se vieron afectadas.

Aún así, el incidente contribuyó a que los precios del petróleo siguieran aumentando en Londres y Nueva York.

Falih manifestó que el incidente del martes es “un acto de terrorismo (...) que apunta no solo al reino, sino también a la seguridad del suministro de petróleo al mundo y a la economía mundial”.

Respuesta a ‘genocidio’

Los rebeldes hutíes afirmaron haber perpetrado el ataque en “respuesta a agresores que continúan cometiendo un genocidio” contra el pueblo yemení, expresó su portavoz, Mohammed Abdulsalam.

"Nuestro pueblo no tiene más opción que defenderse con todas sus fuerzas", afirmó en Twitter otro alto responsable rebelde yemení, Mohammed Abdel.

Arabia Saudí interviene militarmente desde el 2015 en el conflicto en Yemen para ayudar al gobierno frente a los insurgentes hutíes, apoyados políticamente por Irán.

La cadena de televisión Al Massirah, controlada por los rebeldes yemeníes, fue la primera en anunciar una “importante operación militar” contra objetivos saudíes con la “utilización de siete drones” contra “instalaciones vitales” del país.

Los hutíes advirtieron de que pueden perpetrar otros ataques “si los agresores continúan con sus crímenes y el bloqueo”.

“Somos capaces de ejecutar operaciones únicas en una escala más grande y más amplia en los corazones de los países enemigos”, dijeron.

El oleoducto atacado el martes serviría como alternativa a las exportaciones de crudo saudí si el estrecho de Ormuz, en la boca del Golfo, se cerrara.

Irán ha amenazado repetidamente con cerrar ese paso en caso de una confrontación militar con Estados Unidos.

El domingo, los Emiratos Árabes Unidos denunciaron que cuatro barcos -dos petroleros saudíes, uno noruego y un carguero emiratí- resultaron dañados por “actos de sabotaje” frente al emirato de Fuyaira.

Washington y sus aliados del Golfo no llegaron a culpar a Teherán, pero el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió a Teherán que no haga nada que dañe los intereses de Estados Unidos.

Estados Unidos anunció el 5 de mayo el despliegue de la fllotilla liderada por el portaaviones Abraham Lincoln y de una fuerza de bombarderos en Oriente Medio como respuesta a una “amenaza creíble” de parte de Teherán.

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