7 junio, 2008

Washington (AP). Hillary Rodham Clinton puso fin el sábado a su campaña por la candidatura presidencial demócrata y exhortó a sus seguidores a unirse en apoyo a su rival Barack Obama, al cabo de una campaña tan histórica como ardua.

La ex primera dama, que el martes pasado todavía se declaraba la candidata más fuerte, dio a Obama su apoyo incondicional y cambió de papel, de adversaria resuelta a aliada absoluta.

La manera de continuar nuestra lucha ahora para cumplir los objetivos que representamos es volcar nuestra energía, nuestra pasión y todos nuestros esfuerzos para ayudar a elegir a Barack Obama como próximo presidente de Estados Unidos, dijo ante una multitud de partidarios que atestaron el Museo Nacional de la Construcción, no lejos de la Casa Blanca que anheló ocupar como mandataria.

Hoy, al suspender mi campaña, lo felicito por la victoria que ha obtenido y la campaña extraordinaria que ha ganado. Lo respaldo y le doy mi pleno apoyo y les pido a ustedes que se unan para trabajar por Barack Obama con tanto ahínco como lo hicieron por mí, dijo la senadora por Nueva York.

Con estas palabras y otras 13 menciones de su nombre, Clinton se alineó sin cortapisas detrás de su colega de Illinois, un fenómeno político y el primer negro que obtiene la candidatura presidencial por uno de los partidos tradicionales.

Para Clinton y sus seguidores, fue un momento de fuerte emoción, el final de una campaña extraordinaria en cuyo lanzamiento reinaba una sensación de victoria ineluctable. Unos 18 millones de personas votaron por ella; ninguna mujer se había acercado tanto a una candidatura demócrata o republicana.

Aunque no pudimos atravesar ese techo, el más alto y duro, gracias a ustedes tiene unas 18 millones de grietas y la luz lo atraviesa como nunca, dijo.

En su discurso, volvió una y otra vez sobre la importancia de su candidatura para las mujeres. Dijo que recibió el apoyo de mujeres de 80 y 90 años, nacidas antes de que existiera el voto femenino.

También reconoció que el éxito de Obama no tenía precedentes.

Los niños de hoy podrán dar por sentado que un afro-estadounidense o una mujer pueden ser presidente de Estados Unidos, dijo.

Su esposo el ex presidente Bill Clinton y su hija Chelsea subieron con ella al estrado antes del discurso.

Obama obtuvo los 2.118 delegados necesarios para asegurarse la candidatura el martes después de las primarias en Dakota del Sur y Montana. Pensaba pasar el fin de semana en su casa en Chicago.

Al suspender su campaña, Clinton conserva algunas opciones. Mantiene los delegados que ha ganado, puede seguir recaudando fondos e incluso puede reanudarla si cambian las circunstancias antes de la convención. Pero no dio indicios de tener esa intención.

Partidarios de Clinton empezaron a congregarse al amanecer. También asistieron algunos seguidores de Obama, quienes dijeron que lo hacían como gesto de unidad partidaria.

Mientras la aguardaban, los voluntarios de la campaña intercambiaban abrazos de despedida.

Clinton parecía casi eufórica al pronunciar su discurso.

Esta no es la fiesta que yo había previsto, me encantan los invitados, dijo.

El ánimo, a pesar de los aplausos y gritos, era de tristeza y resignación. Es un día sombrío, dijo Jon Cardinal, quien se encontraba en primera fila. Dijo que apoyaría a Obama, pero con renuencia: Será difícil después de enfrentar a Obama durante tanto tiempo, dijo.

Primera en las encuestas al anunciar su candidatura en enero de 2007, Clinton vio descarrilar su marcha a la candidatura al perder las primeras internas en Iowa. Una victoria estrecha en Nueva Hampshire a la semana siguiente le permitió seguir con vida. Pero su campaña nunca volvió a enderezar la marcha, a pesar de algunas victorias parciales importantes.