Patricia Leitón. 21 julio
Con el IVA quedaron gravados muchos servicios, lo cual amplió la base sobre la cual se cobra el tributo, pero además, el impuesto genera información útil para determinar la renta. Los servicios médicos tienen un IVA reducido de 4%, pero si se paga con tarjeta entonces no se cobra. Foto: John Durán
Con el IVA quedaron gravados muchos servicios, lo cual amplió la base sobre la cual se cobra el tributo, pero además, el impuesto genera información útil para determinar la renta. Los servicios médicos tienen un IVA reducido de 4%, pero si se paga con tarjeta entonces no se cobra. Foto: John Durán

La caída en la actividad económica que provocó la pandemia y la moratoria de impuestos para aliviar sus efectos ocasionaron una fuerte caída en la recaudación tributaria en el primer semestre del 2020, de 11,6% respecto al mismo periodo del año anterior.

Sin embargo, en medio de la contracción destacan dos tributos que presentan un crecimiento importante en ese mismo periodo: el IVA interno y la renta a las personas físicas, lo cual deja en evidencia algunos de los frutos de la nueva ley fiscal.

El impuesto al valor agregado (IVA) interno es el 13% que se cobra sobre las ventas de bienes y servicios. Este era el antiguo impuesto de ventas, que antes se cargaba, principalmente, sobre bienes, pero que a partir del 1°. de julio del 2019 se extendió a servicios.

De esta forma, la base sobre la cual se cobra el tributo, que son las ventas de bienes y servicios, se extendió, y eso ayudó a subir la recaudación, pero con la pandemia también dicha base cayó porque la actividad económica se contrajo. De hecho, en mayo del 2020 la producción del país, medida con el índice mensual de actividad económica (IMAE), decreció 7,5% respecto al mismo mes del año anterior.

Aún con estos cambios, la recaudación del IVA en el ámbito interno subió 12,3% a junio 2020; lo que representa ¢51.327 millones más (0,14% del producto interno bruto) en comparación con igual periodo del año anterior.

Carla Coghi, socia directora de Deloitte, recordó que, según las proyecciones de recaudación del Ministerio de Hacienda para la entrada en vigencia de la Ley del Impuesto al Valor Agregado (en julio del 2019), se esperaba un aumento de la recaudación de este impuesto del equivalente al 0,48% del producto interno bruto (PIB), unos ¢170.000 millones.

La renta de las personas físicas

La aplicación del IVA también tuvo otro efecto positivo para la recaudación y es que permitió conocer con detalle los ingresos de quienes venden servicios y eso es un factor que ayuda a mejorar la recaudación del impuesto sobre la renta de personas físicas.

“El IVA ayuda al control de renta, al menos en la autoliquidación la gente sabe que si declara el IVA tiene que declarar renta”, explicó Adrián Torrealba, exdirector de Tributación.

La implementación de la factura electrónica también contribuyó a este control y es otro elemento que ayuda a explicar el aumento en la recaudación del tributo a personas físicas.

Alejandra Hernández, viceministra de Ingresos del Ministerio de Hacienda, explicó que el proceso de masificación o generalización en el uso de factura electrónica concluyó a finales del 2018, pues se hizo de forma gradual, de manera que es a partir del 2019 que se puede considerar el año completo con factura electrónica.

En ese año se comenzaron a ver los frutos de la aplicación de este comprobante. Hernández comentó que en el 2019, por ejemplo, se dio un incremento de 15,7% en comparación al 2018 por concepto de recaudación del impuesto sobre la renta a profesionales liberales.

“Recordemos también que desde el 2018, tanto en IVA como en renta, se ha venido implementando, de forma gradual, la utilización de la factura electrónica, lo cual es clave en temas de control y trazabilidad.

“Vernos obligados a exigir el comprobante de compra, porque lo requerimos para, además de respaldar el gasto, aprovechar el crédito fiscal del IVA, ayuda a minimizar el riesgo de evasión, pues una vez emitido el comprobante se origina un registro contable”, comentó Coghi.

Un factor más que ayuda a explicar el incremento en la recaudación de renta de personas físicas es con la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas –vigente desde diciembre del 2018 y en su parte de impuestos, desde julio del 2019–, donde la ley incluyó nuevos recursos dentro de la definición de renta personal y aclaró otros temas.

Por ejemplo, ahora las ganancias de capital de una persona que vende una propiedad son parte de la renta personal o las ganancias cambiarias y las rentas por alquileres. Aunque antes también estaban gravadas, había muchas dudas.

“También suma a este crecimiento la entrada en vigencia del nuevo capítulo XI Ganancias, rentas y pérdidas de capital, en julio de 2019. Por ejemplo, en el caso de los alquileres, había muchas dudas, las cuales iban desde si se tenía que emitir factura, hasta el hecho de si se tenía que pagar impuesto sobre la renta.

“Estas y otras dudas quedaron más que claras en el nuevo capítulo XI de la Ley del Impuesto sobre la renta”, explicó Coghi.

Para Torrealba, el nuevo concepto de renta, unido al tema de la factura electrónica y del IVA, hacen que los aumentos que se ven hoy en estos dos tributos no sorprendan, lo cual refleja que la reforma venía por buen camino.

Los resultados parecieran indican, también, que hay un avance en un problema que la Contraloría General de la República ha denunciado en sus informes y es la baja renta que reportaban los profesionales liberales. Se consultó a dicha entidad sobre si existe alguna actualización sobre este elemento, pero informó de que lo están analizando.