Finanzas

Caída en recaudación de tributos impacta ingresos para financiar programas sociales

Hacienda transfirió ¢132.000 millones a Fodesaf, de enero a agosto, ¢25.000 millones menos en comparación con el mismo periodo del 2019. Los ingresos totales del Fondo fueron de ¢427.000 millones, 4% menos.

El descenso de la recaudación tributaria del Gobierno, a raíz de la pandemia sanitaria, impactó los ingresos para financiar los programas sociales destinados a la atención de personas en situación de pobreza.

Las transferencias del Ministerio de Hacienda con ese fin, entre enero y agosto de este año, ascendieron a ¢131.704 millones, una caída del 16%, o ¢24.427 millones, comparados con los ¢156.131 millones en el mismo periodo del 2019.

Así se desprende de la información entregada por el Fondo de Desarrollo Social y Asignaciones Familiares (Fodesaf), por solicitud de La Nación.

Pese a la fuerte reducción en el traslado de recursos desde el Poder Ejecutivo, los ingresos totales del Fondo cayeron 4%, pues la contribución empresarial sobre la planilla de sus trabajadores y el uso del superávit acumulado el año pasado, evitaron una mayor profundización del faltante de recursos.

En los primeros ocho meses del 2020, Fodesaf recibió un total de ¢427.289 millones, lo cual significó ¢16.986 menos, respecto a los ¢444.275 millones al mismo periodo del año pasado.

Sin embargo, Greivin Hernández, director de la Dirección de Desarrollo Social y Asignaciones Familiares (Desaf) órgano administrador del Fondo, confirmó que dicho panorama empieza a presentar deterioro.

Por ejemplo, los ingresos mensuales provenientes del recargo del 5% sobre las planillas de las empresas, comenzó a reducirse a partir de junio anterior y se prevé empeore para el último periodo de este año.

"Esperamos que no haya impacto en programas sociales (este año), lo que sí es difícil de determinar es si las personas tienen necesidades adicionales. Por ejemplo, todos los años se trasladan recursos adicionales al Consejo Nacional de Personas con Discapacidad porque lo dictado en la ley no es suficiente. Pero este año no se ha podido por la caída de los ingresos”, afirmó Hernández.

El funcionario explicó que, para atender las necesidades más urgentes, hicieron modificaciones presupuestarias, para pasar recursos de un programa a otro, y utilizar ¢25.000 millones del superávit del 2019.

Sin embargo, el cumplimiento de la previsión, para el cierre del año, depende de que se mantenga la proyección de ingresos y que el Gobierno, vía Presupuesto Extraordinario de la República, pueda asignarle nuevos recursos para el gasto social.

“Suponemos que se resuelva (la falta de transferencias) con el Presupuesto Extraordinario. Se resolvió parcialmente con el segundo presupuesto extraordinario. Al Fondo, lo que se iba a transferir vía impuestos, se transfirió vía deuda”, dijo Hernández.

El jerarca reconoció que, para el 2021, la atención de personas en pobreza se verá más impactado porque el presupuesto del Fondo se reducirá en ¢22.000 millones, desde los ¢650.000 millones proyectados para este año.

Hernández dijo que la entidad contará con ¢628.000 millones lo cual dificultará la atención de nuevas necesidades.

Fodesaf fue creado en 1974 y brinda recursos para los programas sociales del país como pensiones para personas pobres, comedores escolares, ayudas económicas para familias de ingresos bajos, bonos de vivienda, entre otros.

En el 2019, el Fondo se financió principalmente del aporte de los patronos sobre las planillas de sus trabajadores, pues dicha suma representó el 60% del total de ingresos. En tanto que las transferencias de Hacienda fueron el 39% y el restante 1%, salió del superávit y del cobro a empresas morosas.

Golpe impositivo

Los ingresos tributarios del Gobierno reportan una caída del 11% durante este año. Entre enero y agosto pasado, el pago de impuestos fue de ¢2,62 billones, es decir, ¢343.000 millones menos, respecto a los ¢2,97 billones del 2019, según Hacienda.

La reducción afectó, principalmente, las transferencias al sector público, pues en los primeros ocho meses del año fueron de ¢1,14 billones, es decir, 11% menos, a los ¢1,28 billones del 2019.

Elian Villegas, ministro de Hacienda, explicó que, durante este año, mediante recortes hechos al Presupuesto Nacional, han podido hacer traslados de recursos a Fodesaf, como ocurrió con las pensiones del Régimen No Contributivo.

“Dada la situación de la pandemia, el gasto social sí ha sido necesario atenderlo, pues cuando hay caídas de ingresos hay que reforzar los programas sociales”, destacó Villegas.

Mes a mes

Los datos mensuales a Fodesaf muestran que, de los ocho meses analizados, en seis decayó la transferencia de recursos de Hacienda, comparado con el mismo mes del 2019.

Pero en los meses de junio a agosto es cuando el traslado empieza a reducirse de manera más significativa, y llegan hasta el 20% de contracción en agosto, muestran los datos de la entidad pública.

Igual empieza a ocurrir con el aporte patronal, recaudado por parte de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), pero con una caída menos pronunciada.

De hecho, en agosto pasado, la Caja trasladó de más ¢2.931 millones y el monto se ajustará en setiembre, según informó Fodesaf a la Contraloría General de la República.

Sin embargo, el Director de Desaf explicó que el traslado hecho por la Caja va con atraso de dos meses, es decir, el dinero depositado en agosto, corresponde al aporte patronal de junio.

Por tal razón, Hernández prevé que hacia final del año el golpe a las finanzas de Fodesaf sea mucho mayor, cuando se refleje con más exactitud la afectación en el mercado laboral costarricense.

El financiamiento del Gobierno a Fodesaf era equivalente, hasta la aprobación de la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas, a 593.000 salarios base y salían de la recaudación del impuesto de ventas.

Sin embargo, con la creación del impuesto sobre el valor agregado (IVA) se eliminó dicho destino específico y se estableció que al Fondo se debía otorgar una suma no menor a la asignada en el Presupuesto del 2019.

Óscar Rodríguez

Periodista de Economía. Máster en Periodismo Económico de la Universidad Rey Juan Carlos de España. Escribe sobre finanzas y macroeconomía. Ganador del premio Jorge Vargas Gené 2015 y Distinción del Mérito Periodístico 2011 de Canatur. Redactor del año La Nación en 2017.